Ninguna felicidad es comparable a la que se experimenta el día de Reyes Magos cuando todavía se cree en ellos, y ellos cumplen... pero, por si acaso ahí va mi carta a ellos dirigida:Queridos Reyes Magos:
No os pediré mucho, sólo paz, ausencia de sufrimiento y felicidad en esta sufrida tierra... y, si puede ser, un poquito menos de estupidez humana.
Gracias,
Rafael.


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