En distintas ocasiones, he abogado en esta bitácora por una justicia internacional. Pues bien, dicha justicia no sólo debería penar los crímenes contra la humanidad, sino también atemperar los excesos de las distintas justicias nacionales.Viene ello a cuenta de la condena de Montazer al Zaidi a tres años de cárcel. Seguro que se acuerdan de él, es el periodista que lanzó, sin éxito, dos zapatazos al rostro de George W. Bush. La pena me parece absolutamente desproporcionada.
Veamos, a mi juicio lo único que hizo al Zaidi fue ejercer su legítimo derecho a la libertad de expresión: ¿qué otra forma tenía de protestar ante un jefe de estado que, violando todos los principios internacionales de derecho, había atacado a su país.
Cierto es que en su acción había un cierto grado, mínimo, de violencia. Pero unos pocos días de calabozo hasta comprobar que era inofensivo y una mera multa administrativa, para desincentivar este tipo de actos, es pena harto suficiente y proporcionada.
Tres años de cárcel me parece una desproporción que debería hacer caer la cara de vergüenza al propio Sr. Bush. Él debería ser el primero en abogar por la libertad de al Zaidi. Claro que ya ha demostrado suficientemente que la vergüenza no es una de sus virtudes.
Por ello, es la justicia internacional la que debería actuar. Claro que ésta no existe...



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