Mostrando entradas con la etiqueta Congo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Congo. Mostrar todas las entradas

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Locura

Lo que sigue no es una novela de Joseph Conrad, es la cruda realidad. Una cruda realidad ante la que Occidente, nuestro querido Occidente, cierra los ojos... los bárbaros africanos, no, Occidente no tiene ninguna culpa... allí está el corazón de las tinieblas... frente a la brillante luz que brilla en la metrópoli... les llevamos la biblia y... bueno, ahí va:

El Ejército de Resistencia del Señor (LRA en sus siglas en inglés) acaba de asesinar a 168 civiles en el Congo, la mayoría de los muertos son mujeres y niños refugiados en iglesias católicas y asesinados a machetazos. Además, la guerrilla secuestró a unos veinte niños, niños que posteriormente pasan a formar parte de sus filas, ya que se mantienen con ellos desde su fundación en 1987. La secta está acusada de secuestrar a entre 20.000 y 30.000 niños a lo largo de su existencia.

El líder de la secta, Joseph Kony, se autoproclama como médium espiritual y pretende implantar un milenarismo bíblico en África basado en el decálogo.

¿No es esto la locura de Kurtz, el personaje de El corazón de las tinieblas? ¿No nos recuerda a Apocalypsis Now?... Y mientras... Occidente enredado en la locura de Afganistán, en la locura de Iraq, en nuestra locura consumista, desarrollista... locura, locura, locura...

martes, 11 de noviembre de 2008

El jinete infame

Otra vez... la guerra... la infinita guerra... la eterna guerra.




Ahora es en el Congo, pero toda la historia de la humanidad está marcada a sangre y fuego, en todos sitios, en todas las épocas.

Otra vez ese maldito jinete azotando la tierra, ¡cuántas veces lo hemos visto ya!, ¡cuántas veces las pobres gentes han tenido que coger sus pocas pertenencias y huir.. huir...!

Huir, no se sabe dónde, ni en qué condiciones, con los colchones, pobres colchones al hombro, pasando calor, frío, hambre, sed, calamidades... a merced de su suerte... resignados...

Los ojos de la mujer lo dicen todo: atónitos, estupefactos, mirándonos, mirando nuestra inutilidad, nuestra apatía, nuestra indiferencia... "¡y tú qué haces!" -parecen decirnos- "¡qué miras!"

y nosotros, ¿qué respondemos? Nada, silencio...

Y, ¿qué contesta Dios?, al parecer está muy ocupado buscando un camino para que Sarah Palin pueda llegar a la Casa Blanca... No, si Dios existe, seguro que tiene otras prioridades...

¡Cuánta caradura en el mundo!