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jueves, 25 de agosto de 2011

¿Hacia la dictadura corporativa?

Todos vemos la evolución que toma el mundo: globalización, ultraliberalismo, desregulación, etc.


Sin embargo no siempre es tan fácil analizar las consecuencias de estos factores. Hay uno en concreto que me está preocupando: la desregulación. En mi opinión, este fenómeno nos está llevando a una dictadura de las grandes (y a veces no tan grandes) empresas. Cuando habíamos, en cierta medida, controlado el poder de los estados mediante la democracia y el estado de derecho, cuando estos estados nos protegían frente al resto de poderes, especialmente el económico, ahora resulta que la desregulación minimiza el papel del estado y da pie al abuso de las grandes compañías, ¿hasta dónde llegarán?


Si me permiten dos ejemplos de lo que estoy diciendo y que me han pasado personalmente, vamos allá:

1. Austrian Airlines: Les compro un billete de avión Barcelona-Viena-Baku. Por la compra y naturaleza del billete parece obvio que nuestro origen es Barcelona, el destino es Baku y Viena es simplemente un aeropuerto de tránsito, como podría serlo Munich, Londres o París, por no haber vuelos directos Barcelona-Baku. Tomamos el avión normalmente en Barcelona y llegamos a Viena, allí nos solicitan los visados para entrar en Azerbayán, carecíamos de ellos por ser la regulación reciente y haber comprado normalmente nuestros visados en el aeropuerto de Baku, pero eso no tiene importancia. Viajaba con mi hijo con discapacidad oficial del 53%.
La compañía se niega a llevarnos a Baku sin visado y asimismo se niega a cualquier otra solución: ofrecernos alojamiento en Viena, regresarnos a Barcelona, proporcionarnos transporte… no, cualquier solución era, según ellos absurda, toda la culpa era nuestra y no tenían absolutamente ninguna obligación dejándonos totalmente desasistidos en Viena. Imposible encontrar hoja de reclamaciones ni hablar con responsable alguno en todo el aeropuerto y el trato fue vejatorio hasta cuando ya teníamos los visados correspondientes y teníamos que arreglar el vuelo Viena-Baku hasta el punto de tener que acudir a la policía austriaca para solucionar los problemas. Afortunadamente el trato de la policía que exquisito, baste decir que hablaron con la compañía y facturamos el vuelo en clase business siendo nuestro billete de clase turista.
Admitiendo mi culpa por no tener visado pregunto: ¿es lógico que la compañía nos llevara a Viena, escala del viaje, sabiendo que no podríamos continuar?¿no es más lógico que nos denegaran el embarque en Barcelona, nuestro origen y donde teníamos ventaja de lengua y contactos o en caso contrario nos llevaran a Baku tal como estaba contratado?¿no es incluso más lógico que la diligencia puesta en buscar el visado en Viena la hubieran puesto a la hora de vender el billete?¿podían dejarnos desatendidos en Viena? Afortunadamente hablamos inglés y teníamos medios para estar en Viena dos días, no quiero imaginar lo que hubiera sucedido si eso mismo hubiera sucedido a personas que desconocieran idiomas y no tuvieran medios suficientes, por ejemplo mis padres o mis suegros. ¿No debería haber una regulación contra estos abusos? Cierto que cuando compré el billete firmé un contrato de adhesión, al que yo no pude añadir ni un acento, y que si quiero volar no tengo otra opción que firmarlo con unas pocas compañías: Austrian Airlines, Lufthansa, British Airlines y Air France (Todas tienen contratos similares), pero, ¿les da eso carta blanca para poner lo que quieran en el contrato? ¿no debe existir una mayor regulación?
Realmente me sentí aplastado como ciudadano por Austrian Airlines, sin embargo, soy consciente de que lo mismo podría haber ocurrido con otra compañía, el problema es la falta de regulación.



2. Almacenes Printemps en París. Para los que los desconozcan, dicho establecimiento son unos grandes almacenes (tipo El Corte Inglés para entendernos) con un lujo apreciable, con múltiples departamentos (ropa de hombre, de mujer, de niños, menaje del hogar, restaurantes, etc). Hacemos nuestro shopping correspondiente y comemos en un restaurante incluido en los grandes almacenes… pues bien, a la hora de atender a nuestras naturales y fisiológicas necesidades, resulta que los únicos baños del establecimiento son un negocio de pago por el cual cobran 1’5 €, da igual que seas cliente, que acabes de comprar un abrigo de cien mil euros y hayas comido por 500. No quiero ser escatológico, pero para mí el lema de los almacenes Printemps está claro: pagar para cagar, con perdón. Afortunadamente, todavía no he visto tamaña barbaridad en España, pero… cuando las barbas de tu vecino veas pelar… ¿permitirá la desregulación llegar a tales extremos?¿acaso controlarán el aire que respiramos dentro de los establecimientos para cobrárnoslo? Cerca estamos. Ah, el lema del negocio de los baños es: convierta su lavabo en una sala de recepción… ¡Patético!



Se puede argumentar que la desregulación favorece la libertad económica y que si alguien quiere un servicio que lo pague: falso, la desregulación a lo único que contribuye es a dificultar la comparación de precios y alejarnos del real capitalismo de Adam Smith: consumidores y vendedores múltiples, con información perfecta y recogida en los precios… no, no estamos yendo a eso… estamos yendo a la dictadura de las compañías que nos ocultan los precios reales que pagamos en una maraña difícil de entender y que hacen lo que les da la gana con los clientes.


Igual que yo he puesto dos ejemplos, seguro que todos podemos poner los nuestros habidos con grandes compañías eléctricas, de transporte, de telefonía, grandes almacenes, grandes cadenas de alimentación, etc. A ello nos conduce la desregulación, ya lo sabemos.


A fecha de hoy, todavía no ha respondido a mi queja Austrian Airlines (hace dos meses que la puse), la única respuesta que tengo de ellos es un mensaje automático que, además de darme las gracias por escribirles, me indica que debido a las múltiples quejas que reciben (¿tan mal trabajan? Parece que sí) tardarán algo ¿meses?¿años? en darme una respuesta… Patético, ni siquiera ha surtido efecto hasta ahora una queja puesta en el organismo regulador de los transportes austriaco. ¿Tengo derecho a quejarme en España ya que aquí compré el billete?


En cuanto a Printemps, no quise estropear mis vacaciones poniéndoles la queja que se merecían. Desde aquí reto a los responsables a que me respondan.


Los medios de comunicación son nuestra última línea de defensa: ¡denunciemos los abusos!

jueves, 8 de enero de 2009

¿Sólo es comunista quien no puede ser capitalista?

Bueno, como sobre la guerra ya se me acaban las palabras y lo único que me da es asco, pasemos a un tema que, aunque también dramático, lo es algo menos.

La noticia es hilarante: la industria del porno de EE.UU. pide ayuda para afrontar la crisis económica. Parece que, después de a los bancos, a la industria automovilística, a los promotores inmobiliarios,..., ahora también hay que ayudar a los pornógrafos.

Es alucinante ver cómo los liberales se convierten en ultraproteccionistas por un simple cambio en la dirección del viento: que el viento sopla a favor, ultraliberales, que sopla en contra, ultraproteccionistas.

Recuerdo un chascarrillo que circulaba hace ya mucho, mucho tiempo: sólo es comunista quien no puede ser capitalista. Parece que ahora han cambiado las tornas y sólo es capitalista quien no puede ser comunista, gracioso ¿no?

También me hace gracia esta expresión que se ha puesto de moda últimamente, equiparando los términos empresario y creador de riqueza; todo mi respeto hacia los empresarios, que indudablemente ejercen una importante labor social, reconozco que crean riqueza, pero ¿acaso los trabajadores no crean también riqueza?, equiparemos pues también los términos trabajador y creador de riqueza, también es justo.

¿Quo vadis, economía?

jueves, 18 de diciembre de 2008

Mal camino


En el artículo "Tipos de interés" decía que estoy en general de acuerdo con la mayoría de medidas tomadas contra la crisis. Como rectificar es de sabios equivocados, después de reflexionar, me veo en la obligación de realizar una rectificación.

Veamos, la mayoría de medidas tomadas van en una dirección: poner liquidez (dinero) en manos de empresas y particulares para estimular el consumo y reactivar la economía, ahora bien ¿es necesario estimular el consumo? lo de reactivar la economía ya ni me lo pregunto, asumo que es necesario.

El origen de la crisis hay que buscarlo en un exceso de crédito que ha hecho que los ciudadanos de muchos países occidentales hayan vivido por encima de sus posibilidades durante décadas (desde la era Reagan). Si el exceso de consumo está en el origen de la crisis ¿cómo saldremos de ella estimulando precisamente el consumo?

No, parece un contrasentido y... sin embargo, necesitamos estimular la economía, ¿cómo?

Pues bien, parece el momento del estado. El estado es quien puede y debe proporcionar puestos de trabajo que permitan aumentar el nivel de vida de los países de una forma armónica, equilibrada y global (no puede ser que la mayor parte de la humanidad quede fuera de esa mejora de bienestar, todos debemos participar de él) ¿cómo?

Pues realizando aquello que debe realizar: la labor social, las infraestructuras, la seguridad y defensa, la sanidad, la educación, todo ello debe ser área exclusiva del estado, que debe invertir en ellas ¿cuántos centros para discapacitados no hacen falta? ¿cuánta atención a dependientes? ¿cuánta mejora en la educación? ¿y en la sanidad? ¿cuánto que hacer en cuanto a seguridad ciudadana? ¿en cuanto a cultura?... sí, parece que es el momento del estado.

Ahora bien, el estado tiene dos grandes tareas que aprender para afrontar estas inversiones con garantías: acabar con la corrupción (el todo hiede), y aprender de la empresa privada en cuanto a buena gestión empresarial (tenemos que acabar con el modelo funcionarial burocrático dibujado en esta bitácora en varios artículos); estos dos son requisitos imprescindibles para que la inversión pública funcione; con ellos se pueden crear muchísimos puestos de trabajo y aumentar el bienestar de todos.

Naturalmente es necesario afrontar estas inversiones con recursos ¿de dónde tienen que salir? sólo hay una fuente: los impuestos. Es necesario pues reformar el sistema fiscal de un modo también global, es necesario que, de una vez por todas, pague más quien más tiene, es necesario un sistema más justo, eficaz y sencillo.

Hoy he leído la noticia de que el gobierno rebaja la fiscalidad de los banqueros y altos ejecutivos: vamos por mal camino. No, lo que hay que hacer es lo contrario: aumentar los impuestos de los que más tienen, aumentar la fiscalidad a las rentas del capital (18%) para, cuanto menos, igualarlas a las del trabajo (que pueden llegar a niveles cercanos al 50%), es necesario que las rentas del capital tributen en función de su período de generación (para evitar la especulación)...

El comunismo se derrumbó hace veinte años, el capitalismo se está derrumbando ahora. No hay que elegir entre ellos, lo necesario es hacer una síntesis hegeliana entre ambos: elegir lo mejor de los dos sistemas (ambos tienen cosas muy buenas y cosas muy malas)... Veremos cuándo un economista valiente se pone a la labor y realiza una obra que supere a "La riqueza de las naciones" y a "El capital". Hay que superar a Adam Smith (siglo XVIII) y a Carlos Marx (siglo XIX).

jueves, 13 de noviembre de 2008

Burbujas y lápices

"Quisiera ser un pez,
para fijar mi nariz en tu pecera...
y hacer burbujas de amor por donde quiera..."

Todo el mundo da la culpa de la crisis a las hipotecas subprime, pero yo creo que el gran origen de la crisis es previo, consiste en la tendencia innata del capitalismo a crear burbujas: lo que siempre se habían venido llamando crisis de demanda.

Veamos cómo Adam Smith explicaría que se autoregula un mercado: supongamos un bien, por ejemplo lápices, supongamos que dicho bien es escaso, como hay pocos, la gente estará dispuesta a pagar un precio mayor por un lápiz, los fabricantes de lápices ganarán más que los que fabriquen otras cosas, entonces surgirán empresarios que, al verlo, empezarán a fabricar lápices, en consecuencia aumentará la producción de lápices, habrá más lápices en el mercado y el precio poco a poco irá disminuyendo, así disminuirá hasta que los fabricantes de lápices ganen lo mismo que el resto y entonces nadie se verá incentivado a seguir entrando en el mercado de lápices: el lápiz habrá conseguido su equilibrio.

Sobre el papel es perfecto, pero en el cuadro falta una figura que siempre está presente en el mercado: el especulador.

Mientras surgen empresarios que fabrican nuevos lápices, los especuladores se dan cuenta de que los lápices incrementan su precio, por tanto, salen ganando si compran lápices para después revenderlos, en consecuencia aumenta la demanda de lápices más que la oferta y los lápices siguen incrementando su precio, lo hacen de manera tal que los lápices ya no son accesibles a sus compradores naturales: los pobres niños que van a la escuela. Entramos pués en una situación tal en que los lápices son de cada vez más objeto de la especulación y más y más especuladores pasan a comprar lápices por los altos beneficios que obtienen. El precio de lápiz ya sólo se explica por la especulación, ya carece de todo sentido real, ya ningún niño puede comprar lápices. Se ha creado una burbuja.

¿Hasta cuándo puede subir el precio de los lápices? Nadie lo sabe, sube, sube y sube... hasta que, de pronto, la situación se hace evidente: el precio de lápiz no guarda ninguna relación con las curvas de oferta y demanda: sólo lo sostiene la especulación. El precio desciende bruscamente: ha estallado la burbuja. Incluso hay un momento en que todos pierden: los niños todavía no pueden comprar lápices a los precios que están y los especuladores ya han empezado a perder.

Los pobres niños que habían tenido que endeudarse para comprar un lápiz ven como su lápiz ahora baja de valor, quizás no puedan pagar su préstamo, trasladando la crisis de la burbuja al sector financiero.

Todas las crisis de demanda tienen este esquema: ésta es una crisis keynesiana. Quizás la crisis de los años '70 fue distinta, de ahí fenómenos atípicos como la estanflación.

Ahora cambien ustedes lápices por viviendas, niños de escuela por parejas jóvenes, préstamos por hipotecas y tendrán ustedes descrita la crisis de la vivienda actual, ¿les suena?

Naturalmente la realidad es más compleja, pero creo que ésta es una buena aproximación.

¿Voy muy equivocado?

lunes, 3 de noviembre de 2008

¿Era previsible la crisis?

Ahora todos coinciden en que estamos ante una de las mayores crisis económicas del capitalismo, pero ¿era previsible dicha crisis?


Bueno, reconozco que este análisis ha sido hecho a posteriori, con lo cual es fácil. Pero veamos el siguiente gráfico del Dow Jones desde su inicio a la actualidad:




Vean el patrón de crecimiento que hay de 1928 a 1980 (en los primeros años se vive la resaca de la Gran Depresión), el que hay de 1980 a 1990 (la era de Reagan), el de 1990 a 2000 (la era de Clinton) y el de 2000 a la actualidad (la era de Bush con la irregularidad producida por los atentados del 11-S); ¿observan algo?, ¿era previsible la actual crisis?


jueves, 23 de agosto de 2007

El capitalismo no existe


Una vez más, queridos amigos, el título dice lo que quiere decir. Efectivamente, el capitalismo no existe, de hecho ha existido en muy pocas ocasiones en la historia (a lo mejor en los mercados medievales), y el comunismo perduró mucho más que él. Una vez asentado que el liberalismo no existe, vamos a por la inexistencia del capitalismo.


Tal como apunta un querido anónimo, el regateo es la base del capitalismo. En efecto, Adam Smith, en su ensayo sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones describió el capitalismo basado en la libre competencia. ¿Qué supone ésto? En primer lugar, que deben existir múltiples compradores y vendedores en un mercado libre y que ninguno de ellos debe poder manipular el precio, en segundo lugar, que el producto sea homogéneo, en tercer lugar que todos dispongan de información perfecta para poder tomar sus decisiones, en cuarto lugar que todos puedan movilizar los recursos de que dispongan a los fines que sean más rentables y, por último, que exista libertad de entrada y salida al mercado y de acceso a la tecnología. ¿Dónde se dan estas circunstancias? No, de hecho, el capitalismo ni siquiera nació. Y es basado en estas premisas que Adam Smith concluyó su célebre teoría de que era el egoísmo individual el que a través de la mano invisible del mercado proporcionaba el mayor interés general. Pero basados en premisas inexistentes, las conclusiones son altamente discutibles.


De hecho, en el mercado real, nos encontramos con situaciones oligopolísticas o cuasi monopolísticas, en las cuales unos pocos manipulan los precios y no ha lugar al regateo que conduciría a un mercado auténticamente capitalista. Así pues, como ya previó con clarividencia Schumpeter, el capitalismo murió de su propio éxito, porque siempre tiende al monopolio. Lo que no vio el genial economista austriaco es que el capitalismo no estaba muriendo en su tiempo, sino que ya había nacido muerto. Mucho más muerto que el marxismo.


Así pues, con lo que nos encontramos en la realidad es con una situación de monopolio o cuasi monopolio, en la cual las empresas nos fijan el precio, sin lugar alguno para la fijación de las célebres curvas de oferta y demanda de Adam Smith. En efecto, ¿qué consumidor puede plantearse una curva? No, lo único que puede hacer es tomar o dejar lo que se le ofrece, tal como acertadamente indica el comentarista, al que creo conocer. Saludos.


Sería pues genial tu idea del regateo en el hipermercado: quiero pagar tanto por el carrito, lo tomas o lo dejas. Problemas:


  • Si sólo lo hiciera un consumidor conduciría a hilaridad, puesto que su poder frente al hipermercado es quijotesco. Haría pues falta un acuerdo entre consumidores para hacer frente a la situación oligopolística.

  • Se pondría en un brete a la cajera del supermercado, y la pobre no tiene culpa de nada.

En fin, querido amigo, que si quieres hacer una asociación de consumidores para regatear con las empresas y restituir, en la medida de lo posible, cuentas con mi apoyo y con este foro. Sería curioso eso de negociar en igualdad de condiciones con un hipermercado.


Para terminar una noticia: Bush compara la guerra de Irak con la II guerra mundial. Como dijo Einstein: "Sólo el Universo y la Estupidez Humana son infinitos, y de lo primero no estoy seguro...". Pero es que en el caso de Bush, confeso creacionista, es donde más patentemente se demuestra que, contrariamente a ciertas teorías evolucionistas, la evolución sí da marchas atrás y regresiones. Su inteligencia no alcanza la de un reptil.


Y ante dos noticias de penas de muerte (1 y 2) recordar la frase del filósofo y emperador Marco Aurelio: "La mejor manera de defenderse de ellos es no parecerse a ellos." ¿Acaso no nos parecemos nosotros a los asesinos cuando les matamos "a sangre fría" (Truman Capote dixit).


En fin... cosas veredes...

domingo, 19 de agosto de 2007

Receta para hacerse millonario


Bien, vamos, al estilo de estos libros de autoayuda que tanto proliferan últimamente en las estanterías de nuestras librerías, a dar unos cuantos consejos para que ustedes puedan hacerse con un sustancioso capital. Sólo un consejo preliminar: abandonen absurdos escrúpulos de conciencia. Los grandes hombres (algunos grandes hombres) han conseguido abandonarlos. Quizá tenía razón el inmortal Balzac: "Detrás de toda gran fortuna hay un crímen". Vamos pues con los consejos:




  1. Hágase político. Diga que el servicio público es su prioridad y la única razón de su existencia, pero aproveche para pulular por Ayuntamientos, Diputaciones, Gobiernos, Consejos, y demás centros de poder. Recopile información, haga amigos (aunque los odie), sonría, vístase pulcra y elegantemente. Corbata imprescindible. Recuerde: información, información, información y amigos, amigos, amigos. Aquí se empiezan a cocer importantes negocios.


  2. Tome decisiones que favorezcan el negocio: que hay un hospital bien situado, cerca de un gran parque, con buenas vistas, en un entorno privilegiado,... un hospital que, por poner un ejemplo, se llame Son Dureta, déjelo caer, niéguele cualquier mantenimiento, haga que luzca sucio e incómodo, satúrelo de pacientes que se sientan maltratados. El hospital empezará a declinar, a parecerse a la Casa Usher del fantástico Edgar Allan Poe.


  3. Diga que es imposible ya reformar el hospital, que las obras serán una incomodidad para los pacientes, y tome la decisión de construir un nuevo hospital en otra parte. Haga del nuevo hospital un centro de desarrollo urbanístico, construya equipamientos, viviendas, residencias de ancianos, etc. alrededor del mismo. Verá como las comisiones empezarán a acudir raudas a sus bolsillos.


  4. Ahora viene la jugada maestra: una vez construido y en funcionamiento el nuevo hospital, convenza a la gente de la inutilidad de las viejas instalaciones. Díga que su afán es el servicio público y dedique una pequeña parte de su superficie a parque (hay que cubrir las apariencias). Al fin y al cabo, no hace falta mucha porque ya hemos dicho que estaba al lado del parque de Bellver (¿o no lo habíamos dicho?).


  5. Remate la faena recalificando el resto de terrenos para la construcción de viviendas de "alto standing"; construya al lado centros comerciales y de ocio donde los ricos habitantes de las nuevas viviendas puedan gastar sus dineros.


  6. Una buena comisión en cada operación de intermediación y algún negocio directo (si bien es conveniente que se haga a través de testaferros) asegurarán que sus bolsillos se llenen de dinero caliente que podrán dedicar a otros negocios.

Recuerde que esta receta constituye únicamente un ejemplo. Su imaginación le permitirá encontrar múltiples ejemplos semejantes: la destrucción y reconstrucción de un barrio entero, la construcción de carreteras y autopistas (copando previamente los negocios auxiliares: canteras, transportes, maquinaria...), etc. Zola nos ofrece buenos ejemplos.


Y recuerde también que todos estos proyectos sólo tienen un único objetivo: el interés general, por supuesto, una buena atención sanitaria, una buena infraestructura de transportes que haga que se reduzcan los accidentes, etc. El hecho, totalmente accesorio, de que usted se llene de oro los bolsillos es un efecto colateral, sin más importancia para el interés general.


Y no se preocupe, que estos hechos no se van a agravar a raiz de la publicación de esta humilde receta, vienen ya siendo práctica habitual en nuestras sociedades.


Seguiremos reflexionando...

miércoles, 8 de agosto de 2007

Modelo de desarrollo

Hoy me ha llamado la atención la siguiente noticia: "¿Qué pasa si China se bebe su leche?". Interesante cuestión, la mayor amenaza para la humanidad es que chinos e indios consigan un nivel de desarrollo similar al occidental. No pueden tener tantos coches porque aumenta el precio del petróleo amenazando nuestro bienestar, y por otro lado su contaminación sería una amenaza para la tierra, no pueden beber leche porque en este caso aumentan los precios de los productos ganaderos, no... en fin, que no pueden desarrollarse.
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Veamos, ¿no será que lo que está mal es nuestro modelo de desarrollo, un modelo que condena a la miseria a tres cuartas partes de la humanidad, un modelo que condena a nuestro planeta a una muerte anunciada debido a la contaminación y a nuestras intervenciones sobre el medio ambiente?, ¿no será occidente el que tiene un punto de vista muy egocéntrico y exclusivista?, ¿no vendrán de ahí los problemas que tenemos con otras culturas tales como el islamismo?.
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Todos los libros de economía empiezan por su definición: es la ciencia que estudia el modo en que los hombres atienden a sus necesidades mediante la utilización de recursos escasos. Pero una vez enunciada dicha definición, todos se olvidan de ella para pasar a temas como: el mercado, sus supuestos equilibrios, la bolsa, ... Lo que debieran ser meros medios para el fin de subvenir las necesidades humanas se convierten en fines en sí mismos.
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Amigos... la economía necesita una renovación total: el comunismo ha fracasado estrepitosamente, al fin y al cabo los hombres no somos ángeles, y las dictaduras (aunque sean del proletariado) llevan a los stalines de turno, pero el capitalismo está también agotado. Hacen falta ideas nuevas.
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¿Será verdad el viejo chiste que dice que cuando existan los trasplantes de cerebro, los cerebros más caros serán los de economistas?, ¿sabéis por qué?, pues porque hace falta matar muchos economistas para obtener un único cerebro.
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No, no me pidáis soluciones, la única solución es pensar y debatir.
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Bueno, hoy me he extendido mucho, así que dejaré para un día con noticias menos interesantes las nuevas pistas sobre el valor del trabajo.
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Gracias.