Dos conceptos (aparte del desarrollo de la inteligencia y la liberación de las manos) han llevado al hombre a la cúspide de la pirámide evolutiva en la tierra: la competitividad y la solidaridad. Lo que pasa es que la competitividad está de moda, basta una elemental búsqueda con el Sr. Google para encontrar las siguientes noticias: La competitividad de los gobiernos está en debate, La competitividad como pilar del desarrollo,... hay aproximadamente 6.563 entradas en las noticias. Podemos decir que la competitividad es el nuevo dios de la economía, un dios al que nadie cuestiona: CC.OO., el PC, y cualquiera pide más competitividad para España. Ir contra la competitividad es una herejía.
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Y no, amigos, no voy a ser yo el hereje. Reconozco sin reparos el valor de la competitividad. Una sana envidia y ambición para emular al otro han sido los causantes de innumerables avances humanos. Baste ver que la guerra ha sido el motor de la ciencia en la inmensa mayoría de avances. ¿Acaso la guerra fría no fue un indiscutible motor de la carrera espacíal, que condujo a avances tan útiles como el horno microondas o los avances en las telecomunicaciones?
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Lo que pasa es que junto a la competitividad hay una cenicienta a la que frecuentemente olvidamos. que a pesar del engaño de tener más entradas en las noticias de Google (más de 11.000), está olvidada en todos los manuales de economía y del mundo de la empresa: la solidaridad.
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¿Y acaso la solidaridad no ha jugado también un papel decisivo en el desarrollo económico?, ¿no fue la solidaridad la que hizo que los hombres pudieran matar por primera vez un mamut?, ¿no es la solidaridad la que permite grandes empresas?, ¿todo el mérito se lo debemos dar a la competitividad.
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No debemos confundir la solidaridad con la caridad. Solidaridad es ayudar y ayudarse, arrimar el hombro para conseguir grandes empresas, para lograr avanzar. Solidaridad es ver más allá del conflicto y ser capaz de cooperar, de obrar con...
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Como ya indiqué en el artículo "Modelo de desarrollo" creo que el actual modelo económico está agotado y dando sus últimas bocanadas. Las noticias son inquietantes: Crisis financiera en EE.UU., bolsas a la baja, alimentos en subida de precios desbocada, burbujas inmobiliarias, la guerra de Irak sin resolver, Pakistán con problemas, Rusia que no encuentra su sitio en la escena mundial, el mundo islámico en ebullición, África, un continente que sencillamente no existe... no, no soy catastrofista, la situación puede aguantar décadas e incluso puede revertirse, pero será con nuevas ideas. Las viejas no sirven. Las crisis cíclicas del capitalismo no se han terminado a pesar del espejismo de las últimas décadas.
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Y entre estas nuevas ideas, no me cabe duda de que habrá una revalorización de los conceptos de solidaridad y cooperación. El ser humano los ha empleado brillantemente en numerosas ocasiones y seguro que sabrá volver a hacerlo.
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No perdamos la esperanza.
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Por cierto, también me ha llamado mucho la atención esta noticia: El parlamento mauritano prohibe la esclavitud. ¿En qué siglo estamos? Definitivamente, África se merece ser objeto de una entrada en este blog.
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Seguiremos...

