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lunes, 5 de abril de 2010

Democracia y judicatura


Todo el mundo coincide: la justicia en España no funciona. Los órganos de poder judicial están paralizados, los partidos políticos no se ponen de acuerdo para renovar su composición. ¿Qué solución hay?


¿Por qué no se democratiza la justicia?, ¿Por qué, al igual que escogemos a los diputados y senadores, no podemos elegir a los miembros del tribunal constitucional, del tribunal supremo o del consejo general del poder judicial?, ¿Por qué no se puede democratizar la judicatura?

¿Acaso se tiene miedo a la democracia?

lunes, 26 de enero de 2009

Talón de Aquiles

De vez en cuando es conveniente revisitar los mitos griegos. Nos enseñan muchas cosas. Así, para hacer invulnerable a su hijo Aquiles, Tetis lo sumergió en las aguas del río Estigia. Pero por algún punto tenía que agarrarlo, así pues, lo sujetó por el talón, éste se quedó sin ser bañado por las prodigiosas aguas, por lo que quedó vulnerable. Éste es el origen del célebre talón de Aquiles, vulnerabilidad que afecta incluso a las mejores cosas.

Así tenemos la democracia: el mejor de los sistemas políticos (o por lo menos el menos malo, en famosa expresión de Winston Churchill), también éste tiene sus vulnerabilidades, sus puntos débiles.

¿Cómo si no podemos calificar al inefable Silvio Berlusconi?... es evidente que su elección ha sido impecablemente democrática, nada pues que reprochar desde este punto de vista... y sin embargo... qué impropias de la democracia son sus palabras, sus maneras y sus hechos, qué desprecio por el interés general el que manifiesta desde su gobierno, qué machismo rezuman sus palabras, según él, en Italia, para evitar las violaciones debería haber tantos soldados como chicas guapas... ¿cómo puede gobernar un tío así?

Pero es que, si pensamos, nos encontramos en España con un caso similar, ¿acaso no gobernó Jesús Gil un ayuntamiento desde la corrupción y el desprecio por la gente?

Y podemos seguir más dramáticamente, ¿acaso no accedió Hitler al poder democráticamente?...

Sin duda, son talones de Aquiles de la democracia, sus vulnerabilidades, sus puntos débiles, por ellos fue cogida la democracia al sumergirla en las fantásticas aguas del río Estigia.

¿Solución? sólo se me ocurren tres: educación, educación y educación... y aún así, no estoy seguro de acabar con este talón de Aquiles.

viernes, 9 de enero de 2009

Democratización y justicia internacional

La democracia, en su forma moderna, se fue implantando gradualmente en el mundo a partir de la revolución inglesa, cuando en 1653 se publica el instrument of government, que establece las primeras limitaciones legales al poder real, y la idea se refuerza con la independencia de los Estados Unidos en 1766 y la revolución francesa de 1789, a partir de ahí, el mundo occidental se embarca en un proceso que, con paradas y marchas hacia atrás, conduce a la democracia actual tal y cual la conocemos, con todas sus limitaciones, pero que constituye, como decía Churchill el menos malo de los sistemas políticos.

Paralelamente, el derecho, plasmado en los distintos ordenamientos jurídicos se ha ido adaptando paulatinamente a efectos de recoger en su seno las concepciones democráticas de la vida.

Ahora bien, hay un campo en el cual ni la democracia ni el derecho han entrado en absoluto: las relaciones internacionales. Ello se refleja hoy, en todo su dramatismo, en el conflicto palestino-israelí, pero los ejemplos podrían ser abrumadores:
  • Ningún país elige democráticamente a sus representantes en organismos internacionales (la única excepción es el parlamento europeo, órgano de bastante bajo nivel de decisiones).

  • No existe ningún organismo internacional capaz de oponer resistencia a decisiones tomadas por la fuerza.

  • El Consejo de Seguridad de la Onu es un cachondeo sin ninguna razón de ser, con miembros permanentes y rotatorios (¿por qué?) y con derecho de veto por parte de los miembros permanentes (el mismo disparate que el medieval derecho de pernada).

  • El derecho internacional sencillamente no existe.

  • Los tribunales internacionales de justicia son totalmente inoperantes a efectos ordinarios (sólo se ocupan de casos flagrantes y aún con escasa operatividad).

  • Sigue funcionando el dicho de Napoleón: "Dios está del lado de los grandes batallones".

  • ...

Seguro que tardaremos siglos en conseguirlo, pero es urgente que este mundo se plantee ya la necesidad de una democracia y un derecho internacionales... son fundamentales para la supervivencia del planeta.

lunes, 27 de agosto de 2007

Elogio de la duda

La duda es la fuente de la tolerancia. La tolerancia es la fuente de la convivencia. La convivencia es la fuente de la democracia. La duda es la fuente del progreso, la fuente de la innovación. Nada más peligroso que alguien que esté seguro de algo: ¿cuántos salvapatrias seguros de sí mismos no han terminado como sangrientos dictadores y tiranos?, ¿cuántos muertos no ha habido en la historia por la seguridad en un dios?
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Y sin embargo, el hombre se empeña en tener certezas, en aferrarse a verdades sólidas, ¿para qué, si todas han acabado cayendo? La tierra era plana, nada más pesado que el aire podía volar, Dios hizo el mundo en siete días,... ¡Cuánta gente segura de hablar con Dios!... especialmente en los desiertos, pero también en otras partes... y, ¿qué han conseguido? sangre, muerte y destrucción.


Y, ¡cómo los seguros de sí mismos distorsionan las cosas!, cómo de las palabras de aquel que dijo: amaos los unos a los otros, sus seguidores llegaron a la inquisición, cómo se pasó de la yihad del Corán a la yihad de los terroristas. Todo gentes seguras, absolutamente seguras y sin atisbo de duda.


¡Ay si Copérnico no hubiera dudado de que la tierra era el centro del universo, ay si no se hubiera dudado de que la tierra era plana, ay si no se hubiera dudado de las palabras de viejos sabios..., de viejos oráculos..., de viejas ideas... Hay que dudar de todo, hasta de la propia existencia. Por eso me cae tan simpática esa corriente filosófica empírica que naciendo de Berkeley, pasa por Locke y desemboca en Hume, y que más o menos viene a decir que no podemos estar seguros de nada. ¿Podemos estar seguros de que nos quemamos? acaso sólo sea una impresión colocada en nuestra mente por Dios, ¿podemos estar seguros de que existimos? acaso sólo seamos un sueño de un dios borracho, ¿podemos estar seguros de Dios? acaso sólo sea el sueño de un hombre loco, ¿podemos estar seguros de que existen los demás?...


En efecto, una de las preguntas que más me irritan es: ¿estás seguro? mi respuesta suele ser: en la vida, no estoy seguro de nada. Lo cual no quiere decir que no podamos tener opiniones y obrar con firmeza, sí, pero siempre concediendo resquicios a la duda y a la tolerancia... en caso contrario... los seguros de todo acabarán con el mundo.


Así pues... reflexionemos y dudemos.