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lunes, 20 de agosto de 2007

Inseguridad jurídica y especulación inmobiliaria

Uno de los conceptos que más pavor me provoca es el de inseguridad jurídica. Eso de no saber a lo que atenerte cuando actúas porque después pueda alguien decretar una ley con efectos retroactivos que te afecte jurídicamente. A mi juicio la seguridad jurídica es uno de los pilares fundamentales del estado de derecho.


Ahora bien, en el caso de la especulación inmobiliaria, para evitar males mayores, sí que me plantearía introducir ciertas dosis calculadas de inseguridad jurídica. Veamos algunos ejemplos en los que dicha actuación podría producir beneficios generales:
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  • Un consistorio, a punto de terminar su mandato electoral, aprueba un gran plan urbanizador en determinado sitio de gran interés paisajístico y natural. Casualmente, 15 días antes, una Compañía había comprado (a precio de saldo) los solares ahora urbanizables. El consistorio salido de las nuevas elecciones revoca el plan urbanístico. La Compañía reclama indemnizaciones por daños y perjuicios al haberse tocado unos supuestos derechos de construcción. ¿Es justo el lucro de la Compañía?, ¿no sería más justo que, en aras al bien general, no hubiera lugar a indemnización?

  • Unos terrenos en primera línea de mar, que nunca han estado construidos, han sido objeto de diversas operaciones inmobiliarias. En la actualidad figuran como urbanizables. El consistorio decide hacer un parque-bulevar en primera línea, en aras al bien general, bastante evidente. ¿Es justo tener que indemnizar al propietario de los solares por sus supuestos derechos. Dicha situación podría darse muy bien en Palma de Mallorca. Lo dicho, ¿no sería más justo que, en aras al bien general, no hubiera lugar a indemnización?

  • ¿Pueden, unos políticos, por muy votados que hayan sido, autorizar la construcción de un muro de viviendas en plena primera línea de mar, que tape toda la vista de una ciudad, tal como ha pasado en Palma en Es Molinar?, ¿es lícita ahí la seguridad jurídica?

En definitiva, ¿no deberían nuestros juristas y legisladores, en aras al bien común el plantearse introducir ciertas dosis de inseguridad jurídica en la legislación urbanística. Inseguridad jurídica controlada y sometida al fuero de la ley, al margen de arbitrariedades, por supuesto.


La especulación inmobiliaria produce: enriquecimientos injustos, subida del precio de la vivienda, destrucción del entorno natural, empobrecimiento de la mayoría de la población, corrupción política, fraudes y delitos, ... ¿no es hora de ponerle coto?


Para terminar, una pregunta muy, muy ingenua: ¿Por qué en España la inmensa mayoría de presidentes de clubes de fútbol son constructores?


...Seguiremos reflexionando.

sábado, 18 de agosto de 2007

Especulación inmobiliaria

Ya tenía yo ganas de realizar una entrada en esta bitácora acerca de la especulación inmobiliaria, veamos:
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Los ánimos hastiados se volvían hacia los negocios y los placeres. Los que poseían algo desenterraban su dinero y los que no peseían buscaban por los rincones los tesoros olvidados...
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... desde los primeros días, sentía llegar esta oleada ascendente de la especulación, cuya espuma iba a cubrir... Se hallaba en el medio y medio de la cálida lluvia de escudos que caía a chorros sobre los tejados de la ciudad. En sus carreras continuas a través del Ayuntamiento, había sorprendido el vasto proyecto de la transformación de..., el plan de esas demoliciones, de esas vías nuevas y de esos barrios improvisados, de ese agio formidable a cuenta de la venta de terrenos e inmuebles, que encendían, en las cuatro esquinas de la ciudad, la batalla de los intereses y el resplandor del lujo a ultranza. Desde entonces su actividad tuvo una meta. Fue en esa época cuando se convirtió en un buen chico. Engordó incluso un poco, dejó incluso de correr por las calles como un gato flaco en busca de una presa. En su despacho era más charlatán, más cortés que nunca...
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El plan de fortuna... era sencillo y práctico. Ahora que tenía en sus manos más dinero del que nunca había soñado para comenzar sus operaciones, contaba con aplicar sus designios a lo grande. Conocía su... al dedillo; sabía que la lluvia de oro que edificaba sus muros caería más recia cada día. La gente hábil no tenía más que abrir los bolsillos. Él se había situado entre los hábiles, al leer el futuro en los despachos del Ayuntamiento. Sus funciones le habían enseñado cuánto se puede robar en la compraventa de inmuebles y solares; sabía cómo se revende por un millón lo que ha costado quinientos mil...; cómo se paga el derecho de forzar las arcas del Estado, que sonríe y cierra los ojos; cómo, haciendo pasar un bulevar por el vientre de un viejo barrio, se hacen juegos malabares, entre los aplausos de los engañados, con las casas de seis pisos... el cáncer de la especulación... un terrible jugador era que adivinaba más lejos que sus propios jefes el futuro de sillars y de yeso que le estaba reservado a ... habría podido profetizar el espectáculo que ofrecerían los nuevos barrios... En las calles, a veces, miraba ciertas casas con aire singular, como a viejas amistades cuya suerte, conocida sólo por él, le afectara profundamente.
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- Sí, sí, he dicho bien, más de un barrio va a fundirse, y quedará oro entre los dedos de la gente que caliente y revuelva la cuba... ¡Son idiotas, estas ...! Ni siquiera sospecha el ejército de piquetas que la atacará un día de éstos.
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¿Hablamos de Marbella?, ¿del caso Malaya?, ¿de Madrid?, ¿de Palma? No amigos. Estos fragmentos no los he escrito yo, ¡más quisiera! son de Zola en su recomendable obra La Curée, La Jauría. Hablan de la construcción de París durante el Segundo Imperio Francés, allá por los tiempos de Napoleón III, concretamente en 1.852. El libro data de 1.872. Pero la verdad es que estos párrafos podrían formar parte de una novela naturalista sobre cualquiera de nuestras ciudades de hoy en día.
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Ya seguiremos con este tema. Da para mucho...