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viernes, 23 de enero de 2009

El drama del paro

Estremece la noticia: El paro en España roza el 14%, más de tres millones doscientos mil parados. Son más de tres millones doscientas mil historias de gente que quiere trabajar y no puede, gente que no tiene un medio de subsistencia más allá del seguro de desempleo, demasiadas historias, demasiados dramas.

Pero es también el drama de un país con un 14% de su fuerza productiva ociosa, ¿acaso no hay nada que hacer?, ¿nada que producir? Drama para las personas y drama para el país. Cuando el sistema económico no funciona, debe funcionar el estado... o la sociedad... o las personas...

Y digo yo, ¿por qué no se acaba de una vez con el subsidio de desempleo y se ofrece un salario a cambio de producir? Nadie quiere permanecer ocioso, el estado tiene muchas necesidades que cubrir: atención a ancianos, a discapacitados, a enfermos, a..., infraestructuras, cultura, ocio activo y creativo... Creatividad, eso es lo que hace falta: no paguemos por estar desempleado, paguemos por publicar artículos de la wikipedia... propongámonos desbancar al inglés como lengua con más artículos... sí, es una chorrada, pero de ella se beneficiarán las generaciones futuras... unos podrán hacer eso, otros podrán escanear libros, otros podrán cuidar a un anciano, otros educar a un discapacitado, otros... y si no, ahí abajo está África, un continente entero esperando a ser construido (y no necesariamente con cemento)... creatividad... eso es lo que hace falta...

¡Ojo, sé que no es fácil! pero el drama es tal que hace falta ir a lo difícil.

viernes, 31 de octubre de 2008

Carta abierta al Presidente de la Comunidad Balear: Maltrato y displicencia en la administración autonómica

Estimado Sr. Antich, estimados Sres. de la Consellería de Presidencia:

Esta queja, que pretende ser enérgica, está constituida por una historia a la vez real y kafkiana (sí, ambos términos no son excluyentes). Créame que lamento profundamente no tener la calidad literaria de un Kafka narrando procesos o de un Cervantes narrando batallas contra molinos de viento, el argumento se lo merece y probablemente mis palabras serán un pálido reflejo de la realidad comparadas con las que habrían puesto ambos autores. Tenga en cuenta también que, en aras a la brevedad, tendré que prescindir de muchos detalles y anécdotas que enriquecerían sustancialmente la historia.

Como introducción, les diré que mi padre, de 77 años de edad, es el cuidador único de mi tía, de 75 años, enferma de Alzheimer avanzado (declarada oficialmente dependiente en su grado máximo por una consellería de usted dependiente). Contra los consejos de sus hijos y en aras a un espíritu familiar encomiable, se niega a ingresar a mi tía en una residencia, con el consiguiente ahorro de caudales públicos, pero ello no supone en absoluto que se niegue a recibir ayuda.

Como historia paralela al núcleo de la presente, les diré que mi padre tiene entablada una batalla de quejas, llegando incluso al Colegio de Médicos de las Islas Baleares para conseguir algo tan elemental como que un médico atienda adecuadamente a mi tía en el hospital de Son Llatzer... pero no, ésta es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, si lo desean pueden ustedes investigar en las quejas puestas a dicho hospital.

Hace unos días, y estando mi padre (fiel cumplidor de la ley) alarmado ante las noticias de multas astronómicas y pérdidas de puntos en el carnet de conducir por aparcar en sitios destinados a discapacitados, decidió solicitar una tarjeta de aparcamiento para que sus hijos pudiésemos acompañar a Dña. Antonia Pascual Castell, mi tía, al centro de día y devolverla a casa sin ser penalizados.

Acudió entonces a las oficinas de la Consellería d’Afers Socials sitas en Avenida Alemania, donde, después de marearle con un procedimiento burocrático indescriptible le indicaron que la petición tardaría de 6 a 8 meses en resolverse. Nervioso, me lo comunicó, a lo que yo le respondí que no podía ser y que juntos intentaríamos resolver el problema. Ya lo había dicho Keynes: “a largo plazo todos estaremos muertos”.

A la mañana siguiente nos personamos ambos en las oficinas de la Policía Local de Palma, donde se emiten las mencionadas tarjetas. Allí ya nos vimos obligados a mantener una discusión por la poca predisposición a resolver problemas, pero finalmente nos hicieron un escrito con una narración de lo sucedido (que pongo a su disposición), y nos trataron de una forma que, visto lo acontecido después, no puedo sino calificar de exquisita.

Acto seguido nos personamos en el Centro Base de la Consellería d’Afers Socials ubicada en la calle Jacinto Verdaguer, donde se nos ha tratado de una forma indigna, como si fuésemos ganado.

El funcionario que nos atendió en la puerta (el único detalle que puedo dar de él es que usa bigote), antes de que dijésemos una sola palabra, y sólo viendo el membrete del certificado de dependencia que le enseñábamos, nos dio un no por respuesta, “esto no es aquí” fueron sus palabras textuales, al informarle de que deseábamos una tarjeta de aparcamiento nos contestó que teníamos que ir a la policía local, al decirle que veníamos de allí y enseñarle el escrito obtenido se negó a leerlo... en fin, para qué seguir con las anécdotas, su actitud fue totalmente displicente y obstruccionista.

Como nuestras quejas eran audibles vino una Sra., después la directora del centro base nos indicó que era asistente social (qué ironía) con una actitud similar, abrumándonos con solicitudes de fotocopias de DNI (algo desaconsejado en la legislación a las Administraciones Públicas) y otra serie de obstrucciones. No quiso hacer caso de ninguna de las sugerencias que le hicimos: que usara ella la fotocopiadora, que llamara a su jefe, que pusiera la situación por escrito... por cierto, le mencioné la falsedad documental en que se nos hace incurrir haciendo que mi tía, manifiesta y oficialmente dependiente, firme con el dedo una solicitud cuando físicamente no puede. Naturalmente no me hizo ni caso.

Por último, a instancias de la guardia de seguridad (Dña Lorena, única funcionaria ejemplar y trabajadora que encontramos, profesional como la copa de un pino y capaz de desactivar potenciales situaciones de conflicto), vino la directora del centro base (Dña. Rosa Binimelis) que nos tranquilizó con buenas palabras y nos citó con mi tía hoy martes día 28 de Octubre de 2008 para que la viera un médico, garantizándonos aparcamiento reservado a minusválidos y prometiéndonos que nos harían los certificados solicitados por la policía local de Palma.

Hoy nos presentamos con mi tía en lamentable estado... en primer lugar tenemos que esperar una hora para que nos atiendan. Primero viene una funcionaria que nos hace cuatro preguntas improcedentes acerca de la situación de mi tía, sus ingresos, su cuidador, los ingresos del cuidador, etc. (todo para una triste tarjeta de aparcamiento). Bien, tenemos paciencia y respondemos amablemente a las preguntas, si bien indicando que no las entendemos.

Y por fin, después de haber esperado una hora como he dicho, viene la supuesta doctora, que nos da los buenos días, hablando a mi tía (fue la única vez que le dirigió la mirada), se pone a mirar los certificados aportados por nosotros, diciendo que no le bastan e instándonos a que consigamos más en Son Llatzer (aquí entronca la historia antes narrada), ni se acerca a mi tía, ni la mira, ni hace el más mínimo amago de explorarla. Por eso he dicho supuesta médico, por su actitud, bien pudiera haber comprado el título a la red recientemente desarticulada.

Ahí volvemos a quejarnos, viene otra funcionaria que simplemente oye todas nuestras quejas como quien oye llover, encajándolas, eso sí, con una flema británica. Cuando solicitamos hojas de reclamaciones nos dice que no tiene, sugiriéndonos que hagamos la queja en una hoja en blanco, sólo después de 10 minutos, misteriosamente, aparecen dichas hojas...

En fin, ya no puedo más, el maltrato, la desidia, el poco espíritu proactivo y de resolución de problemas, la falta de humanidad, la improductividad, la falta de rentabilidad económica me parecen evidentes en lo hasta aquí narrado. Es necesario que ya se empiece a considerar al ciudadano como persona dotada de derechos y dignidad y no como ganado.

Al hilo de lo narrado, algunas cuestiones desordenadas y cazadas al vuelo:

  • La burocracia y el obstruccionismo en las Administraciones Públicas son un cáncer. Si no se auditan procedimientos, se resuelven ineficacias, se eliminan duplicaciones de trabajo y si no se trabaja con espíritu productivo y de rentabilidad social mal nos irá en esta crisis.
  • ¿No será que la corrupción que se está destapando judicialmente ha corrompido la Administración Pública hasta abajo generando desidia y frustración?
  • ¿No es necesario ya que el funcionario probo y eficaz se vea recompensado y el displicente y poco trabajador desincentivado?
  • ¿Es imposible auditar los trabajos de la Administración para comprobar si los procedimientos y las personas son los adecuados para la rentabilidad que se busca?

Con el deseo de que se solucionen todos los problemas, que son muchos, y poniéndome a su entera disposición para colaborar en la medida de lo posible y desde mi humilde posición (yo mismo padezco una grave enfermedad).

Reciba mis más cordiales saludos,

Rafael Pascual Roca

miércoles, 15 de agosto de 2007

El valor del trabajo. Mis conclusiones


Llevamos ya una serie de días con el debate sobre el valor del trabajo bastante olvidado. Regresemos un poco a él.


Había llegado a tres conclusiones que creo que son fundamentales en el tema de que tratamos:


  • El valor del trabajo es totalmente independiente del precio del mismo.

  • Es de justicia acercar, en la medida de lo posible, el precio del trabajo a su valor.

  • No todos los trabajos tienen el mismo valor.

Y aquí habíamos dejado el debate: ¿cuál puede ser la diferencia entre el trabajo más valioso y el de menor valor? No tengo la respuesta, pero sí algunas ideas: salvo casos patológicos (que deberían ser resueltos en otro ámbito), el trabajo más valioso puede valer el doble del de menor valor, puede valer diez veces más, puede valer, incluso lo puedo concebir, cien veces más, mil veces me empieza a parecer una exageración y millones de veces me parece una gran injusticia social. Y esto lo pienso para cualquier trabajo humano, se desarrolle en España, en China, en la India o en Lesotho.


Así pues, creo que todos los sistemas económicos existentes, en especial el capitalista, consienten una gran injusticia social, infravalorando el trabajo de una gran parte de la humanidad y sobrevalorando el trabajo de unos pocos privilegiados.


Se me puede argüir que el argumento empleado es excesivamente cualitativo y ambiguo. Es igual, no quiero renunciar a él, las matemáticas sirven para lo que sirven, pero creo que hay muchas cosas para las que no sirven. Hay muchas cosas que no se pueden medir, como nos dice Neil Postman en Tecnópolis: el amor, la libertad, la justicia, y... el valor del trabajo. Ya Marx se empantanó en arcanas ecuaciones matemáticas para calcular lo incalculable. Ahora bien, el que no sea medible y matematizable no quiere decir que no le podamos aplicar las leyes de la lógica y del sentido común.


¿Qué os parece? Espero oír voces discrepantes. Mis argumentos son muy discutibles. El debate nos puede ayudar a atisbar la verdad.


Seguiremos reflexionando...


Por cierto, esta noticia de hoy: Al menos 175 muertos en varios atentados contra una minoría religiosa kurda de Irak me ratifica en mi axioma: No hay crímenes de guerra. La guerra es el crimen, el mayor crimen.


Y ayer en televisión, dando la noticia de un secuestro de dos niños en Venezuela dieron como primicia que no eran de nacionalidad española, vivían en España, pero no tenían la nacionalidad. Y yo me pregunto: ¿qué aporta este dato a la noticia?, ¿qué significa?, ¿ya no nos importan nada los niños?, ¿los pueden matar ya tranquilos los criminales? No entiendo nada.

domingo, 12 de agosto de 2007

Ministerios de defensa

Una pregunta me lleva intrigando desde hace ya mucho tiempo: ¿Por qué todos los países tienen ministerio de defensa si no hay ninguno que tenga ministerio de ataque?, ¿de qué sirve un ministerio de defensa si no existe ningún atacante?, ¿no es hora ya de acabar con tanta hipocresía y devolver al ministerio el nombre que tuvo durante la república: ministerio de la guerra?

Bien, en cuanto al valor del trabajo ya hemos dejado sentado que éste no se identifica con su precio y que no todos los trabajos tienen igual valor. Ahora bien, ¿cuál es la diferencia que puede haber entre el trabajo más valioso y el de menor valor?; ¿el doble?, ¿diez veces?, ¿cien veces?, ¿mil?, ¿un millón?, ¿ilimitado?, ¿qué os parece?, me gustaría conocer vuestras opiniones.
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La lacra del trabajo infantil...

jueves, 9 de agosto de 2007

La vía regia al aprendizaje


Uno de los temas que me preocupan en la sociedad actual es el de la educación de nuestros niños y jóvenes. Los niveles de fracaso escolar van empeorando y en Baleares éstos son los peores de España. Hace falta dar un giro a la educación.



Cuenta el siempre interesante Isaac Asimov en uno de sus ensayos la siguiente anécdota (y cito de memoria): El rey Ptolomeo el grande, sucesor de Alejandro Magno, era discípulo de Euclides, pero le costaba mucho entender sus teoremas. Un día, sudando por el esfuerzo que le suponía el aprendizaje, preguntó a Euclides si no existía una manera más liviana y soportable de aprender, a ello, el sabio Euclides le contestó: "Señor, no existe una vía regia al aprendizaje".



Pues bien, siento estar en desacuerdo con mis admirados Asimov y Euclides, pero yo sí creo que existe una vía regia al aprendizaje: el interés. A mí, de niño, siempre me interesaron las materias escolares, y siempre me sorprendió que mis compañeros, algunos que eran malos estudiantes, tuvieran una facilidad enorme para saberse de memoria las alineaciones de todos los equipos de la primera división (en ocasiones, también de años anteriores). ¿En qué consiste la diferencia en aprenderse el teorema de Arquímedes o las susodichas alineaciones? Evidentemente en el interés que éstas suscitaban en mí y en mis compañeros.



Hay que conseguir que las materias objeto de una educación de calidad se hagan interesantes, suscitar el interés de los jóvenes por estas cuestiones. Y ahí hay que decir que nuestro sistema educativo es tremendamente aburrido y pesado. Una de las materias que deberían aprender los maestros es el arte de suscitar interés.



En el mundo de hoy tenemos unos instrumentos fabulosos para materializar este interés: la televisión, la internet interactiva, ..., pero mis experiencias con ellas no son todo lo positivas que deberían ser: la televisión, en vez de ver aprovechado su enorme potencial, se ha convertido en una herramienta antieducativa, que nos bombardea a todas horas y en todos los canales con una serie de personajillos sin el más mínimo interés, con un lenguaje soez y procaz, con una total inversión de la escala de valores, con una ausencia casi total de vida cultural o científica, y cuando se da ésta, aburrida, tremendamente aburrida. Y no debemos olvidar que la televisión es un servicio público (¿?) Sí, incluída la privada.



Internet ofrece todavía más posibilidades, pero si comparamos el número de buenas páginas dedicadas a la cultura y el de las que se dedican a temas tales como la pornografía o la violencia, veremos cómo se desaprovechan las buenas oportunidades.



Ya es hora de que alguien se tome en serio el tema de la educación. Es fundamental para tener un mundo mejor



Bueno, démos más pistas sobre el valor del trabajo, a partir de ahora, las que voy a dar son opiniones totalmente personales y por consiguiente susceptibles de debate. Os animo a él, y no tengo ningún inconveniente en que vuestras opiniones sean en forma totalmente anónima. Espero ni moderar ni censurar ninguna opinión. Es más, desde ya agradezco más las contrarias a mis opiniones.



Para mí, no puedo aceptar que todo trabajo humano tenga el mismo valor. Es evidente que hay personas que realizan su trabajo a desgana y de mala manera, y otras que lo cumplen con toda escrupulosidad y poniendo todos sus sentidos en él. Por otra parte hay trabajos que requieren toda una inversíón en formación y en conocimientos, mientras que otros no requieren de este esfuerzo. Es lógico pues, en mi opinión, que haya unos trabajos más valiosos que otros. Pero, ¿sin ningún límite?. Y por otro lado una nueva pregunta: ¿no sería conveniente equilibrar el máximo posible el valor y el precio del trabajo?



... Seguiremos pues reflexionando.


lunes, 6 de agosto de 2007

Invitación al debate: ¿cuánto vale el trabajo humano?

Este espacio nace con una clara voluntad de debate, así pues os invito a insertar vuestros comentarios.
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Y para empezar a debatir ¿por qué no una pregunta filosófica?: ¿Cuánto vale el trabajo humano? Marx, Adam Smith, David Ricardo y prácticamente todos los economistas se han dedicado a esta cuestión y no hay ninguna respuesta definitiva. ¿Debatimos?
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Y no olvidéis el poema de Machado: Sólo el necio / confunde valor y precio.
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Ya os daré mis opiniones... seguiremos reflexionando.