Mostrando entradas con la etiqueta Berlusconi. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Berlusconi. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de febrero de 2009

El Vaticano y Eluana

Perdonen si me extiendo mucho sobre este tema cuando ya las posiciones están claras, pero es un tema que me ha llegado al corazón.

El Vaticano y Berlusconi redoblan su ofensiva en el "caso Englaro", la violencia que exhiben es, como dice el padre de Eluana, inaudita. Sería una ofensiva comprensible si fuera coherente: si la misma fuerza con la que se oponen a la desconexión de Eluana la emplearan en oponerse a la pena de muerte, a la lucha contra el hambre en el mundo, a la lucha contra la pobreza, a la lucha contra el sida, etc. Pero no, al parecer estas lacras que se llevan millones de vidas humanas de calidad, no son nada comparadas con el "asesinato" de una única vida (a la que es discutible incluso llamar por el apelativo de vida.

El Santo Padre cree en las curaciones milagrosas, bien ¿acaso la desconexión de Eluana impedirá el milagro? qué poca confianza en su Dios, un Dios que resucitó a Lázaro. Parece que tenemos un Papa agnóstico, o, al menos, un Papa que no cree en la omnipotencia divina. ¡Qué indecencia!

Con respecto a Berlusconi ¿para qué hablar? la antítesis de la democracia.

lunes, 26 de enero de 2009

Talón de Aquiles

De vez en cuando es conveniente revisitar los mitos griegos. Nos enseñan muchas cosas. Así, para hacer invulnerable a su hijo Aquiles, Tetis lo sumergió en las aguas del río Estigia. Pero por algún punto tenía que agarrarlo, así pues, lo sujetó por el talón, éste se quedó sin ser bañado por las prodigiosas aguas, por lo que quedó vulnerable. Éste es el origen del célebre talón de Aquiles, vulnerabilidad que afecta incluso a las mejores cosas.

Así tenemos la democracia: el mejor de los sistemas políticos (o por lo menos el menos malo, en famosa expresión de Winston Churchill), también éste tiene sus vulnerabilidades, sus puntos débiles.

¿Cómo si no podemos calificar al inefable Silvio Berlusconi?... es evidente que su elección ha sido impecablemente democrática, nada pues que reprochar desde este punto de vista... y sin embargo... qué impropias de la democracia son sus palabras, sus maneras y sus hechos, qué desprecio por el interés general el que manifiesta desde su gobierno, qué machismo rezuman sus palabras, según él, en Italia, para evitar las violaciones debería haber tantos soldados como chicas guapas... ¿cómo puede gobernar un tío así?

Pero es que, si pensamos, nos encontramos en España con un caso similar, ¿acaso no gobernó Jesús Gil un ayuntamiento desde la corrupción y el desprecio por la gente?

Y podemos seguir más dramáticamente, ¿acaso no accedió Hitler al poder democráticamente?...

Sin duda, son talones de Aquiles de la democracia, sus vulnerabilidades, sus puntos débiles, por ellos fue cogida la democracia al sumergirla en las fantásticas aguas del río Estigia.

¿Solución? sólo se me ocurren tres: educación, educación y educación... y aún así, no estoy seguro de acabar con este talón de Aquiles.

sábado, 17 de enero de 2009

Dedicado al padre de Eluana Englaro

Ya hemos comentado en otro artículo el caso de Eluana Englaro, la chica italiana en coma irreversible a la que el tribunal supremo italiano había concedido el derecho a morir. Pues bien, ahora vuelve a saltar a las noticias: el gobierno italiano, por la vía de la coacción, la condena a vivir.

Con derecho a morir, condenada a vivir. Extraña situación para una joven que, de hecho, está ya muerta. ¿Puede pensar?, ¿reir?, ¿llorar?, ¿sentir?, ¿amar?, ¿odiar?...¿es ella?, ¿es Eluana Englaro?, ¿no puede alguien decidir que, en estas condiciones, es preferible morir?. Reclamo, desde aquí, el derecho a una muerte digna. Hay vidas que es de justicia no tener que vivir, aunque diga lo contrario Su Santidad, el Papa de Roma. Y, si existe Dios, dudo mucho que esté de acuerdo con el Papa, y creo que mi opinión cuenta tanto, ni más ni menos, que la suya.

Y si duro debe ser el caso para Eluana, imagínense el drama que están viviendo sus familiares, especialmente su padre, cualquiera con un mínimo de empatía puede imaginarse la situación de este pobre hombre, teniendo que luchar para que la sociedad tome una decisión tan dolorosa para él (ya es dramático el mero hecho de tomar la decisión él mismo). Teniendo que convencer a mentes cerradas, anticuadas, inquisitoriales, etc. como la del Sr. Berlusconi, teniendo que luchar contra el poder fáctico que la iglesia católica tiene en Italia, teniendo que luchar para... que al final el gobierno le robe su derecho.

Definitivamente, no hay derecho.