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lunes, 9 de febrero de 2009

El Vaticano y Eluana

Perdonen si me extiendo mucho sobre este tema cuando ya las posiciones están claras, pero es un tema que me ha llegado al corazón.

El Vaticano y Berlusconi redoblan su ofensiva en el "caso Englaro", la violencia que exhiben es, como dice el padre de Eluana, inaudita. Sería una ofensiva comprensible si fuera coherente: si la misma fuerza con la que se oponen a la desconexión de Eluana la emplearan en oponerse a la pena de muerte, a la lucha contra el hambre en el mundo, a la lucha contra la pobreza, a la lucha contra el sida, etc. Pero no, al parecer estas lacras que se llevan millones de vidas humanas de calidad, no son nada comparadas con el "asesinato" de una única vida (a la que es discutible incluso llamar por el apelativo de vida.

El Santo Padre cree en las curaciones milagrosas, bien ¿acaso la desconexión de Eluana impedirá el milagro? qué poca confianza en su Dios, un Dios que resucitó a Lázaro. Parece que tenemos un Papa agnóstico, o, al menos, un Papa que no cree en la omnipotencia divina. ¡Qué indecencia!

Con respecto a Berlusconi ¿para qué hablar? la antítesis de la democracia.

martes, 3 de febrero de 2009

Su Santidad y la compasión

La noticia es espeluznante: El Vaticano pide frenar a la "mano asesina" que desconectará a Eluana.

Parece que entre las muchas virtudes que ostenta Su Santidad Benedicto XVI no está precisamente la capacidad de compasión por el sufrimiento humano.

sábado, 17 de enero de 2009

Dedicado al padre de Eluana Englaro

Ya hemos comentado en otro artículo el caso de Eluana Englaro, la chica italiana en coma irreversible a la que el tribunal supremo italiano había concedido el derecho a morir. Pues bien, ahora vuelve a saltar a las noticias: el gobierno italiano, por la vía de la coacción, la condena a vivir.

Con derecho a morir, condenada a vivir. Extraña situación para una joven que, de hecho, está ya muerta. ¿Puede pensar?, ¿reir?, ¿llorar?, ¿sentir?, ¿amar?, ¿odiar?...¿es ella?, ¿es Eluana Englaro?, ¿no puede alguien decidir que, en estas condiciones, es preferible morir?. Reclamo, desde aquí, el derecho a una muerte digna. Hay vidas que es de justicia no tener que vivir, aunque diga lo contrario Su Santidad, el Papa de Roma. Y, si existe Dios, dudo mucho que esté de acuerdo con el Papa, y creo que mi opinión cuenta tanto, ni más ni menos, que la suya.

Y si duro debe ser el caso para Eluana, imagínense el drama que están viviendo sus familiares, especialmente su padre, cualquiera con un mínimo de empatía puede imaginarse la situación de este pobre hombre, teniendo que luchar para que la sociedad tome una decisión tan dolorosa para él (ya es dramático el mero hecho de tomar la decisión él mismo). Teniendo que convencer a mentes cerradas, anticuadas, inquisitoriales, etc. como la del Sr. Berlusconi, teniendo que luchar contra el poder fáctico que la iglesia católica tiene en Italia, teniendo que luchar para... que al final el gobierno le robe su derecho.

Definitivamente, no hay derecho.

viernes, 14 de noviembre de 2008

No juzguéis...

Han coincidido en el tiempo los casos de la niña de 13 años Hannah Jones, que rechaza un incierto transplante de corazón por los sufrimientos que le puede ocasionar y de Eluana Englaro, la chica italiana que lleva 16 años en coma irreversible, y a la familia de la cual el tribunal supremo italiano ha permitido desconectar de los aparatos que la mantienen con vida.


Como siempre en estos casos, anda la Iglesia Católica especialmente alborotada: "¡crimen!" - claman - "¡asesinato, cultura de la muerte, la dignidad humana amenazada, el santo sufrimiento!"


Juzgan, juzgan, juzgan... se arrogan el derecho a juzgarlo todo: la capacidad de sufrimiento, el amor de un padre, la dignidad de una niña, y todo, todo, repito, todo amparándose en las palabras de Jesús, que vivió en Nazareth hace unos 2.000 años


Pero, ¿no fue Él quien dijo: "No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados, perdonad y se os perdonará", palabras recogidas en el Santo Evangelio según San Lucas, capítulo 6, versículo 37?


La sentencia anterior parece meridianamente clara, y sin embargo la Iglesia Católica se ha pasado toda la historia, y todavía sigue, juzgando. Juzgando que no se debe usar preservativo, juzgando a Galileo, juzgando el derecho a una muerte digna, juzgando el aborto, juzgando... juzgando.