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domingo, 28 de marzo de 2010

Crisis y grandes empresas


La actual crisis está provocando sospechosos movimentos por parte de las grandes empresas, especialmente las monopolísticas: Gesa-Endesa, El Corte Inglés, todas las telefónicas, entidades públicas y financieras, etc. son algunas con las que he tenido problemas.

Servicios que nunca se facturaban pasan a ser de pago, aparecen sospechosas facturas atrasadas, revisiones que detectan fallos en las instalaciones que deben ser objeto de cuantiosas inversiones, etc. Hay que revisar al detalle todas las facturas y cargos en nuestras cuentas corrientes.

Y las quejas... siempre a teléfonos que debemos pagar (902), por cierto, ¿por qué no los complementan con teléfonos normales para los que tenemos tarifa plana?... llamadas que nos desvían a misteriosos call centers, que quién sabe dónde están y donde primero nos atiende un misterioso robot de voz profunda del que, lo más suave que se puede decir es que es tonto... después nos contestan personas desconocidas (cada vez una distinta, por lo que hay que volver a exponer toda la letanía del proceso), con misteriosos acentos y que, en general, no tienen ni idea de lo que responden.

Normalmente no se encuentra ninguna dirección de internet a la que protestar, y cuando ésta existe, se responde de la misma manera que al teléfono, es decir, por personas distintas que no tienen ni idea del proceso...

En fin, que apenas he conseguido resolver ningún problema. Por tanto, mi despedida siempre es la misma:

Sean ustedes felices, ya que sus clientes no podemos serlo.

¿No será que la crisis está haciendo que las grandes empresas busquen petróleo donde no lo hay, en las sufridas espaldas de sus clientes? Parece que sí.

lunes, 2 de marzo de 2009

Noam Chomsky

Interesante la entrevista publicada en El País con Noam Chomsky, adalid de esa extraña fauna que forman los izquierdistas americanos.

Dos datos a destacar: en Internet se librará la próxima batalla por la libertad. Estoy totalmente de acuerdo, y aquí convendría revisar un poco la historia de Internet.

Corrían los años 60 del siglo XX, años donde la guerra fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaba en su apogeo. Los militares estadounidenses estaban preocupados ante la posibilidad de que un ataque soviético destrozara un centro vital de información. Solución: descentralizar la información a través de una red de ordenadores (computadoras en la terminología de la época) a fin de que si un centro de comunicaciones era destruído, pudiera ser suplido por el resto de la red. Así pues, como en tantos avances tecnológicos, la idea primigenia era militar: Arpanet era el nombre del proyecto.

Con posterioridad, más calmados los ánimos militares, el proyecto pasó a ser eminentemente universitario, y de ahí pasó a su masificación para el público general y la internet que hoy conocemos.

Así pues, de la historia se deriva esa neutralidad de internet, esa imposibilidad de destruir ningún núcleo central y la versatilidad de la red. Por tanto, podríamos decir que la neutralidad de la misma está inscrita en su historia.

Pero los intereses comerciales son los que han colonizado recientemente la red, veremos si son capaces de hacer lo que comenta Chomsky: que la red deje de ser neutral para que el que pague más tenga accesos privilegiados, muchos seremos los que, con él, nos opongamos.

El segundo dato a destacar es que él no se considera un Quijote, ya que los gigantes a los que se enfrenta son reales... pero... ¿acaso no eran también reales los gigantes del Quijote? Claro que sí, y Quijotes es lo que necesitamos...

domingo, 22 de febrero de 2009

Crisis y tecnología

Ante la actual crisis económica, pocas noticias hay que sean esperanzadoras: despidos masivos, bajada de las bolsas, estancamiento del crédito, parálisis en la actividad, etc. están a la orden del día. Nadie sabe cómo salir del atolladero. Y, sin embargo, hay un sector en el que podríamos cifrar la esperanza: el sector tecnológico.

La tecnología está provocando cambios en el mundo todavía difícilmente calibrables, pero ya tangibles, veamos algunos de ellos:
  • Ni en las mejores obras de ciencia ficción se pudo imaginar una mejora de las comunicaciones como el que ha tenido lugar: el mundo se ha achicado, hoy es fácil contactar con gente que esté al otro lado del globo, intercambiar con ellos todo tipo de información, e incluso verles mientras mantenemos la comunicación.
  • Todo el conocimiento lo tenemos al alcance de la mano: internet pone a nuestro alcance una verdadera biblioteca mundial, todo un universo de información a través del que podemos navegar, instruirnos, gozar...
  • Pronto desaparecerán los viejos libros de papel para dar paso al libro total: el libro electrónico, que pondrá a nuestro alcance todo lo publicado...
  • Programas como el Google Earth nos permiten hacer viajes virtuales, ver los sitios donde nos gustaría haber estado o adonde queremos viajar...
  • Los sistemas de traducción automática, si bien no perfectos todavía, nos permiten navegar por páginas escritas en idiomas que no entendemos, haciéndonos una idea de su contenido y de las líneas generales de su argumentación.
  • La productividad del trabajador se mejora, permitiendo a éste reducir al mínimo las tareas rutinarias y repetitivas (no ya en el aspecto físico, como permitió la revolución industrial, sino en el aspecto intelectual) y permitiendo centrarse en las tareas verdaderamente creativas, donde el hombre tiene su sitio.

Claro que todo ello son cambios revolucionarios, cambios que, sin duda, nos conducirán a otra sociedad, esperemos que mejor. Y como en toda era de cambios habrá perdedores, habrá profesiones que desaparecerán, gente que tendrá que reciclarse, aspectos, como los derechos de autor, que habrá que replantearse, también hay peligros, empresas que captan demasiada información, pérdida de la intimidad...

Pero el conjunto puede ser altamente positivo, del hombre, de la humanidad depende el rumbo que tomen los cambios... mientras dure la transición, mantengamos la esperanza.

Nota: la mayoría de enlaces de este artículo están puestos a modo de ejemplo, en ningún caso deben interpretarse como consejo, recomendación o publicidad. Gracias.