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sábado, 14 de febrero de 2009

Cupido

Ya le tenía yo ganas a este chiquillo travieso y avieso, que a veces atina y a veces desatina. Ya tenía ganas de ajustarle las cuentas.

Y tengo ganas de hacerlo con una poesía de Góngora, que suena fenomenal en la versión cantada de Paco Ibáñez, ésta:

Ciego que apuntas y atinas,
Caduco dios, y rapaz,
Vendado que me has vendido,
Y niño mayor de edad,
Por el alma de tu madre
—Que murió, siendo inmortal,
De envidia de mi señora—,
Que no me persigas más.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.

Baste el tiempo mal gastado
Que he seguido a mi pesar
Tus inquïetas banderas,
Forajido capitán.
Perdóname, Amor, aquí,
Pues yo te perdono allá
Cuatro escudos de paciencia,
Diez de ventaja en amar.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.

Amadores desdichados,
Que seguís milicia tal,
Decidme, ¿qué buena guía
Podéis de un ciego sacar?
De un pájaro ¿qué firmeza?
¿Qué esperanza de un rapaz?
¿Qué galardón de un desnudo?
De un tirano, ¿qué piedad?
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.

Diez años desperdicié,
Los mejores de mi edad,
En ser labrador de Amor
A costa de mi caudal.
Como aré y sembré, cogí;
Aré un alterado mar,
Sembré una estéril arena,
Cogí vergüenza y afán.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.

Una torre fabriqué
Del viento en la raridad,
Mayor que la de Nembrot,
Y de confusión igual.
Gloria llamaba a la pena,
A la cárcel libertad,
Miel dulce al amargo acíbar,
Principio al fin, bien al mal.
Déjame en paz, Amor tirano,
Déjame en paz.

Pero no os preocupéis: la próxima flecha atinará más...

domingo, 1 de febrero de 2009

Matrimonio

Dijo Gregorio Marañón: Casi siempre que un matrimonio se lleva bien, es porque uno de los esposos manda y el otro obedece. Lo malo (o lo bueno, depende de cómo se mire) es que, a veces, uno se cansa de obedecer, y entonces sucede lo que escribió Góngora: Déjame en paz, amor tirano, déjame en paz...

Sobre el artículo de ayer, se me olvidó la noticia más espeluznante: se teme un estallido social en Europa. Lo dicho: tormenta económica.