Mostrando entradas con la etiqueta Adam Smith. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Adam Smith. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2009

Obscenidad

Seguro que conocen la noticia: el Madrid ha llegado a un acuerdo con el Manchester por 94 millones de Euros para fichar a Cristiano Ronaldo. Aparte está el astronómico sueldo del jugador y lo que reciba de comisión el intermediario.

En mi opinión estamos ante una verdadera obscenidad. En unos momentos de crisis, un fichaje como el presente, aún en el caso de que se obtuviera por él una rentabilidad asombrosa resulta una verdadera obscenidad. Algo así como los sueldos de los directivos de las empresas recientemente quebradas en Estados Unidos, a los que Obama fastidió el negocio subiéndoles los impuestos al 90%.

Y pido yo... ¿cuánto trinca la Hacienda Española en la operación de fichaje? lo digo porque si miramos nuestra nómina veremos lo que trinca Hacienda de unos tristes salarios. Claro que el Impuesto sobre la Renta en España no es tal, sino un Impuesto sobre los Salarios. Necesario sería que el gobierno empezara por poner manos a la obra para impedir obscenidades como la presente.

Hora es ya de que la ética y la moral entren en la economía. No olvidemos que los inicios de la ciencia económica estaban en ellas, y que ya Adam Smith era profesor de moral, y la Riqueza de las Naciones se inspira en la filosofía moral que le enseñó Francis Hutcheson.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Mal camino


En el artículo "Tipos de interés" decía que estoy en general de acuerdo con la mayoría de medidas tomadas contra la crisis. Como rectificar es de sabios equivocados, después de reflexionar, me veo en la obligación de realizar una rectificación.

Veamos, la mayoría de medidas tomadas van en una dirección: poner liquidez (dinero) en manos de empresas y particulares para estimular el consumo y reactivar la economía, ahora bien ¿es necesario estimular el consumo? lo de reactivar la economía ya ni me lo pregunto, asumo que es necesario.

El origen de la crisis hay que buscarlo en un exceso de crédito que ha hecho que los ciudadanos de muchos países occidentales hayan vivido por encima de sus posibilidades durante décadas (desde la era Reagan). Si el exceso de consumo está en el origen de la crisis ¿cómo saldremos de ella estimulando precisamente el consumo?

No, parece un contrasentido y... sin embargo, necesitamos estimular la economía, ¿cómo?

Pues bien, parece el momento del estado. El estado es quien puede y debe proporcionar puestos de trabajo que permitan aumentar el nivel de vida de los países de una forma armónica, equilibrada y global (no puede ser que la mayor parte de la humanidad quede fuera de esa mejora de bienestar, todos debemos participar de él) ¿cómo?

Pues realizando aquello que debe realizar: la labor social, las infraestructuras, la seguridad y defensa, la sanidad, la educación, todo ello debe ser área exclusiva del estado, que debe invertir en ellas ¿cuántos centros para discapacitados no hacen falta? ¿cuánta atención a dependientes? ¿cuánta mejora en la educación? ¿y en la sanidad? ¿cuánto que hacer en cuanto a seguridad ciudadana? ¿en cuanto a cultura?... sí, parece que es el momento del estado.

Ahora bien, el estado tiene dos grandes tareas que aprender para afrontar estas inversiones con garantías: acabar con la corrupción (el todo hiede), y aprender de la empresa privada en cuanto a buena gestión empresarial (tenemos que acabar con el modelo funcionarial burocrático dibujado en esta bitácora en varios artículos); estos dos son requisitos imprescindibles para que la inversión pública funcione; con ellos se pueden crear muchísimos puestos de trabajo y aumentar el bienestar de todos.

Naturalmente es necesario afrontar estas inversiones con recursos ¿de dónde tienen que salir? sólo hay una fuente: los impuestos. Es necesario pues reformar el sistema fiscal de un modo también global, es necesario que, de una vez por todas, pague más quien más tiene, es necesario un sistema más justo, eficaz y sencillo.

Hoy he leído la noticia de que el gobierno rebaja la fiscalidad de los banqueros y altos ejecutivos: vamos por mal camino. No, lo que hay que hacer es lo contrario: aumentar los impuestos de los que más tienen, aumentar la fiscalidad a las rentas del capital (18%) para, cuanto menos, igualarlas a las del trabajo (que pueden llegar a niveles cercanos al 50%), es necesario que las rentas del capital tributen en función de su período de generación (para evitar la especulación)...

El comunismo se derrumbó hace veinte años, el capitalismo se está derrumbando ahora. No hay que elegir entre ellos, lo necesario es hacer una síntesis hegeliana entre ambos: elegir lo mejor de los dos sistemas (ambos tienen cosas muy buenas y cosas muy malas)... Veremos cuándo un economista valiente se pone a la labor y realiza una obra que supere a "La riqueza de las naciones" y a "El capital". Hay que superar a Adam Smith (siglo XVIII) y a Carlos Marx (siglo XIX).

jueves, 13 de noviembre de 2008

Burbujas y lápices

"Quisiera ser un pez,
para fijar mi nariz en tu pecera...
y hacer burbujas de amor por donde quiera..."

Todo el mundo da la culpa de la crisis a las hipotecas subprime, pero yo creo que el gran origen de la crisis es previo, consiste en la tendencia innata del capitalismo a crear burbujas: lo que siempre se habían venido llamando crisis de demanda.

Veamos cómo Adam Smith explicaría que se autoregula un mercado: supongamos un bien, por ejemplo lápices, supongamos que dicho bien es escaso, como hay pocos, la gente estará dispuesta a pagar un precio mayor por un lápiz, los fabricantes de lápices ganarán más que los que fabriquen otras cosas, entonces surgirán empresarios que, al verlo, empezarán a fabricar lápices, en consecuencia aumentará la producción de lápices, habrá más lápices en el mercado y el precio poco a poco irá disminuyendo, así disminuirá hasta que los fabricantes de lápices ganen lo mismo que el resto y entonces nadie se verá incentivado a seguir entrando en el mercado de lápices: el lápiz habrá conseguido su equilibrio.

Sobre el papel es perfecto, pero en el cuadro falta una figura que siempre está presente en el mercado: el especulador.

Mientras surgen empresarios que fabrican nuevos lápices, los especuladores se dan cuenta de que los lápices incrementan su precio, por tanto, salen ganando si compran lápices para después revenderlos, en consecuencia aumenta la demanda de lápices más que la oferta y los lápices siguen incrementando su precio, lo hacen de manera tal que los lápices ya no son accesibles a sus compradores naturales: los pobres niños que van a la escuela. Entramos pués en una situación tal en que los lápices son de cada vez más objeto de la especulación y más y más especuladores pasan a comprar lápices por los altos beneficios que obtienen. El precio de lápiz ya sólo se explica por la especulación, ya carece de todo sentido real, ya ningún niño puede comprar lápices. Se ha creado una burbuja.

¿Hasta cuándo puede subir el precio de los lápices? Nadie lo sabe, sube, sube y sube... hasta que, de pronto, la situación se hace evidente: el precio de lápiz no guarda ninguna relación con las curvas de oferta y demanda: sólo lo sostiene la especulación. El precio desciende bruscamente: ha estallado la burbuja. Incluso hay un momento en que todos pierden: los niños todavía no pueden comprar lápices a los precios que están y los especuladores ya han empezado a perder.

Los pobres niños que habían tenido que endeudarse para comprar un lápiz ven como su lápiz ahora baja de valor, quizás no puedan pagar su préstamo, trasladando la crisis de la burbuja al sector financiero.

Todas las crisis de demanda tienen este esquema: ésta es una crisis keynesiana. Quizás la crisis de los años '70 fue distinta, de ahí fenómenos atípicos como la estanflación.

Ahora cambien ustedes lápices por viviendas, niños de escuela por parejas jóvenes, préstamos por hipotecas y tendrán ustedes descrita la crisis de la vivienda actual, ¿les suena?

Naturalmente la realidad es más compleja, pero creo que ésta es una buena aproximación.

¿Voy muy equivocado?

jueves, 23 de agosto de 2007

El capitalismo no existe


Una vez más, queridos amigos, el título dice lo que quiere decir. Efectivamente, el capitalismo no existe, de hecho ha existido en muy pocas ocasiones en la historia (a lo mejor en los mercados medievales), y el comunismo perduró mucho más que él. Una vez asentado que el liberalismo no existe, vamos a por la inexistencia del capitalismo.


Tal como apunta un querido anónimo, el regateo es la base del capitalismo. En efecto, Adam Smith, en su ensayo sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones describió el capitalismo basado en la libre competencia. ¿Qué supone ésto? En primer lugar, que deben existir múltiples compradores y vendedores en un mercado libre y que ninguno de ellos debe poder manipular el precio, en segundo lugar, que el producto sea homogéneo, en tercer lugar que todos dispongan de información perfecta para poder tomar sus decisiones, en cuarto lugar que todos puedan movilizar los recursos de que dispongan a los fines que sean más rentables y, por último, que exista libertad de entrada y salida al mercado y de acceso a la tecnología. ¿Dónde se dan estas circunstancias? No, de hecho, el capitalismo ni siquiera nació. Y es basado en estas premisas que Adam Smith concluyó su célebre teoría de que era el egoísmo individual el que a través de la mano invisible del mercado proporcionaba el mayor interés general. Pero basados en premisas inexistentes, las conclusiones son altamente discutibles.


De hecho, en el mercado real, nos encontramos con situaciones oligopolísticas o cuasi monopolísticas, en las cuales unos pocos manipulan los precios y no ha lugar al regateo que conduciría a un mercado auténticamente capitalista. Así pues, como ya previó con clarividencia Schumpeter, el capitalismo murió de su propio éxito, porque siempre tiende al monopolio. Lo que no vio el genial economista austriaco es que el capitalismo no estaba muriendo en su tiempo, sino que ya había nacido muerto. Mucho más muerto que el marxismo.


Así pues, con lo que nos encontramos en la realidad es con una situación de monopolio o cuasi monopolio, en la cual las empresas nos fijan el precio, sin lugar alguno para la fijación de las célebres curvas de oferta y demanda de Adam Smith. En efecto, ¿qué consumidor puede plantearse una curva? No, lo único que puede hacer es tomar o dejar lo que se le ofrece, tal como acertadamente indica el comentarista, al que creo conocer. Saludos.


Sería pues genial tu idea del regateo en el hipermercado: quiero pagar tanto por el carrito, lo tomas o lo dejas. Problemas:


  • Si sólo lo hiciera un consumidor conduciría a hilaridad, puesto que su poder frente al hipermercado es quijotesco. Haría pues falta un acuerdo entre consumidores para hacer frente a la situación oligopolística.

  • Se pondría en un brete a la cajera del supermercado, y la pobre no tiene culpa de nada.

En fin, querido amigo, que si quieres hacer una asociación de consumidores para regatear con las empresas y restituir, en la medida de lo posible, cuentas con mi apoyo y con este foro. Sería curioso eso de negociar en igualdad de condiciones con un hipermercado.


Para terminar una noticia: Bush compara la guerra de Irak con la II guerra mundial. Como dijo Einstein: "Sólo el Universo y la Estupidez Humana son infinitos, y de lo primero no estoy seguro...". Pero es que en el caso de Bush, confeso creacionista, es donde más patentemente se demuestra que, contrariamente a ciertas teorías evolucionistas, la evolución sí da marchas atrás y regresiones. Su inteligencia no alcanza la de un reptil.


Y ante dos noticias de penas de muerte (1 y 2) recordar la frase del filósofo y emperador Marco Aurelio: "La mejor manera de defenderse de ellos es no parecerse a ellos." ¿Acaso no nos parecemos nosotros a los asesinos cuando les matamos "a sangre fría" (Truman Capote dixit).


En fin... cosas veredes...

jueves, 16 de agosto de 2007

Estilo de vida occidental

¿Nos hemos vuelto locos?, ¿alguien se ha parado a pensar en lo absurdo que es el estilo de vida occidental?, ¿algún economista se ha dedicado a calcular los costes de dicho estilo de vida? Veamos algunos ejemplos, no muy ordenados ni sistemáticos:
  • ¿Es racional que haya más de un coche por familia? los coches son uno de los principales factores de contaminación ambiental, de derroche económico, de muertes de jóvenes, de consumo de territorio, de destrucción de la naturaleza,... ¿alguien puede imaginarse la fantástica red de transportes públicos que podríamos tener sólo con los ahorros económicos de prescindir del coche privado?, ¿alguien, algún economista lo ha analizado? Definitivamente, hay que matar a muchos economistas para conseguir un único cerebro. Y todo en base a una supuesta comodidad y libertad individual que está muy lejos de ser demostrada. Claro, pero el mercado y la mano invisible (y también algo negra) de Adam Smith son los dioses del momento.
  • ¿Alguien ha visto la cantidad de basura que generamos cuando almacenamos la compra del supermercado? bandejas de carnes, frutas y verduras, plásticos, cartones de yogures y de latas de conservas, cajas de embalaje, ... definitivamente estamos locos. ¿sabe alguien el coste económico?, ¿lo ha calculado alguien? Y no se nos ocurre eliminar toda esta basura, no, lo que quieren nuestros ecologistas de salón es reciclarla, ¿para qué? para construir quemaderos de basura donde una pequeñísima parte sea reutilizada. Nada de reciclaje, eliminación de la basura. ¿Para qué necesita una lata de sardinas una caja de cartón?, ¿acaso no se puede imprimir la información al consumidor en la propia lata? Absurdo, definitivamente podemos encumbrar a Kafka como el mayor literato realista de la historia de la humanidad.
  • ¿Para qué reciclar las botellas de vidrio?, ¿para qué fundir el vidrio para reconstruir una botella?, toda la vida ha transcurrido reutilizando las botellas mediante un simple lavado, ¿acaso no podríamos continuar así?, en Dinamarca lo hacen, ¿es la vida más incómodo allí?, ¡ah, y las latas de bebida totalmente prohibidas, botellas y nada más!
  • ¿Es lógico que cada vez que se me agota la tinta de mi impresora tenga que comprar un cartucho entero, hasta con el circuito eléctrico impreso?, la lógica nos dice que cuando se agota la tinta debería bastar con reponerla.
  • ¿Es lógico emplear superficie cultivable para fabricar biodiésel cuando tenemos a la mayoría de la humanidad pasando hambre?

Definitivamente, nos hemos vuelto locos. Seguro que todos vosotros podéis encontrar ejemplos tanto o más absurdos que los citados. Pero... ¿alguien tiene soluciones? Yo, desgraciadamente no. Veo que el sistema está enfermo, pero no se me ocurre ninguna medicina. El debate, la tormenta de ideas, la publicidad de las mismas me parecen la única solución. ¿empezamos el debate?... algún día hablaremos del márquetin y la publicidad.

Y para terminar dos noticias de hoy: "Actos vandálicos" de la CIA en la Wikipedia, y Washington podría etiquetar como grupo terrorista a la Guardia Revolucionaria iraní. Sin comentarios, se los dejo a la inteligencia del lector.

Conmocionado todavía por el último atentado en Irak y por el terremoto de Perú... seguiremos reflexionando...

lunes, 6 de agosto de 2007

Invitación al debate: ¿cuánto vale el trabajo humano?

Este espacio nace con una clara voluntad de debate, así pues os invito a insertar vuestros comentarios.
.
Y para empezar a debatir ¿por qué no una pregunta filosófica?: ¿Cuánto vale el trabajo humano? Marx, Adam Smith, David Ricardo y prácticamente todos los economistas se han dedicado a esta cuestión y no hay ninguna respuesta definitiva. ¿Debatimos?
.
Y no olvidéis el poema de Machado: Sólo el necio / confunde valor y precio.
.
Ya os daré mis opiniones... seguiremos reflexionando.

viernes, 3 de agosto de 2007

Sobre el liberalismo

¿Todavía no es Vd. Liberal?, piénselo y adhiérase a dicha doctrina. En serio, el liberalismo está de moda. Especialmente el liberalismo económico, promovido especialmente por los neocons americanos y las principales corrientes políticas de la derecha europea. Ahora bien, ¿en serio lo que éstos preconizan es liberalismo?, veamos:

El liberalismo nació de las ideas de John Locke, David Hume, David Ricardo, Adam Smith y Montesquieu y preconiza una política de mínima intervención: laissez faire, laissez passer, tanto en los aspectos sociales como económicos y políticos. Ahora bien, cuando recientemente se habla de liberalismo, casi siempre se hace referencia al liberalismo económico.

Hagan Vdes la prueba del algodón: cojan a un liberal y plantéenle un problema que afecte a sus intereses económicos, verán como instantáneamente se vuelve proteccionista. Veamos algunos ejemplos:

· Nuestros amigos de la SGAE se declararán sin duda liberales, pero, ¿acaso no son intervencionistas al introducir el canon?
· Libre circulación de personas y capitales, preconizan los políticos europeos, pero ¿inmigrantes? No, por favor, ahí intervencionismo, especialmente si vienen de países pobres y nos molestan.
· Libertad de mercado, preconizan nuestros empresarios, pero todos aspiran al monopolio.
· Libertad, gritamos todos, pero libertad para mí, a los demás que les zurzan.

Prueben, prueben, verán como los más liberales se transforman automáticamente en feroces intervencionistas en cuanto toquen sus intereses.

¿Los USA liberales? Claro, pero para ellos mismos, para los demás: aranceles, intervencionismo y guerras si hacen falta, que no está el horno para bollos.

¿Dónde hay un liberal? Quiero encontrar uno.