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viernes, 5 de octubre de 2007

Son Dureta, riesgo de especulación


Permitidme que hoy hable un poco de un tema local: la polémica por el futuro hospital de Palma de Mallorca. Para hacer la historia breve diré que Palma tiene un hospital, Son Dureta, ubicado en un lugar privilegiado, al lado de un magnífico bosque, el de Bellver, con unas vistas fabulosas sobre la bahía de Palma. Dicho hospital debe tener unos 50 años de existencia.


El abandono y la desidia en el trato a dicho hospital ha hecho que éste se fuera degradando, que sus instalaciones se fueran quedando obsoletas. Éste es un hecho ya insólito, ¿se puede, por desidia, dejar degradar una gran infraestructura?, ¿acaso un hospital no debe ir modernizándose y actualizándose día a día?, ¿acaso no hay modernos hospitales con siglos de existencia y que no han dejado de funcionar un solo día?


Bueno, puestos ya en la tesitura de tener un hospital degradado se plantearon dos alternativas: realizar las obras pertinentes para renovar el hospital mientras éste estuviera en funcionamiento o construir un nuevo hospital en otro sitio.


En principio, parecía que había consenso entre los políticos para renovar el viejo Son Dureta, pero súbitamente se cambió la decisión del Gobierno, optando por construir uno nuevo en otro sitio, Son Espases, todo entre rumores de especulación inmobiliaria, pelotazo, pago de precios abusivos, etc. La oposición se opuso fuertemente a dicha decisión, a pesar de ello se iniciaron las obras.


Cambió el signo del Gobierno, y el nuevo ejecutivo paró las obras para estudiar la situación. Parece que hoy se dará la alternativa elegida, y que ésta será seguir con la ubicación del nuevo hospital en Son Espases.


Bueno, dejaré de lado toda la polémica habida sobre si Son Espases es la mejor ubicación posible para un nuevo hospital o no. Dejaré de lado también la polémica sobre si era posible o no realizar obras en un Son Dureta en funcionamiento. Ríos de tinta han llovido ya sobre ambos asuntos.


No, lo que a mí me interesa ahora es: ¿qué pasa con Son Dureta? veamos, el solar es privilegiado, una auténtica joya para los especuladores. Frente a ello varias reflexiones:

  • El solar es patrimonio de los mallorquines.

  • En Mallorca hacen y harán falta múltiples equipamientos de tipo hospitalario (hospitalario viene de hospitalidad): enfermos de Alzheimer, ancianos, discapacitados, paralíticos cerebrales, autistas... apenas disponen de sitio en los hospitales del servicio público de salud. Sus cuidadores deberían poder disponer de sitios donde dejarles en caso de urgencia, imposibilidad de cuidarles o simplemente para tomarse unas merecidas vacaciones que nunca deberían ser menos de 15 días anuales.

  • Existen también muchos enfermos crónicos a los que se echa literalmente de los hospitales.

  • La ubicación de Son Dureta es ideal para un hospital: sitio sano, bien aireado, al lado de un bosque, con vistas agradables, cercano a la ciudad.

Por ello, una vez tomada (parece) la decisión de Son Espases, y sin ánimo de discutirla, sí que me quedan ganas de defender Son Dureta, el hospital de Son Dureta, que ya desde la calma, se puede empezar a planificar desde ahora como un gran centro sanitario-social para Mallorca. Ahuyentemos rápido a los especuladores de su lado y luchemos para que sea un centro modélico en Europa. De los políticos depende, especialmente de los que ahora nos gobiernan, que tanto se opusieron a Son Espases y que ahora pueden demostrar realmente su oposición a la especulación y su vinculación con los intereses de los mallorquines.


Y un último comentario: Son Dureta no es una marca, tal como desde la ignorancia o la malicia sostienen algunos, es un topónimo. Por tanto, mi más firme oposición a llamar Son Dureta al nuevo hospital de Son Espases. Dejemos que el hospital de Son Espases se llame de Son Espases, y el de Son Dureta, se llame de Son Dureta. El cambio de nombre me parece una hábil, aunque burda estratagema para que nos olvidemos de que en Son Dureta había un hospital.


lunes, 20 de agosto de 2007

Inseguridad jurídica y especulación inmobiliaria

Uno de los conceptos que más pavor me provoca es el de inseguridad jurídica. Eso de no saber a lo que atenerte cuando actúas porque después pueda alguien decretar una ley con efectos retroactivos que te afecte jurídicamente. A mi juicio la seguridad jurídica es uno de los pilares fundamentales del estado de derecho.


Ahora bien, en el caso de la especulación inmobiliaria, para evitar males mayores, sí que me plantearía introducir ciertas dosis calculadas de inseguridad jurídica. Veamos algunos ejemplos en los que dicha actuación podría producir beneficios generales:
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  • Un consistorio, a punto de terminar su mandato electoral, aprueba un gran plan urbanizador en determinado sitio de gran interés paisajístico y natural. Casualmente, 15 días antes, una Compañía había comprado (a precio de saldo) los solares ahora urbanizables. El consistorio salido de las nuevas elecciones revoca el plan urbanístico. La Compañía reclama indemnizaciones por daños y perjuicios al haberse tocado unos supuestos derechos de construcción. ¿Es justo el lucro de la Compañía?, ¿no sería más justo que, en aras al bien general, no hubiera lugar a indemnización?

  • Unos terrenos en primera línea de mar, que nunca han estado construidos, han sido objeto de diversas operaciones inmobiliarias. En la actualidad figuran como urbanizables. El consistorio decide hacer un parque-bulevar en primera línea, en aras al bien general, bastante evidente. ¿Es justo tener que indemnizar al propietario de los solares por sus supuestos derechos. Dicha situación podría darse muy bien en Palma de Mallorca. Lo dicho, ¿no sería más justo que, en aras al bien general, no hubiera lugar a indemnización?

  • ¿Pueden, unos políticos, por muy votados que hayan sido, autorizar la construcción de un muro de viviendas en plena primera línea de mar, que tape toda la vista de una ciudad, tal como ha pasado en Palma en Es Molinar?, ¿es lícita ahí la seguridad jurídica?

En definitiva, ¿no deberían nuestros juristas y legisladores, en aras al bien común el plantearse introducir ciertas dosis de inseguridad jurídica en la legislación urbanística. Inseguridad jurídica controlada y sometida al fuero de la ley, al margen de arbitrariedades, por supuesto.


La especulación inmobiliaria produce: enriquecimientos injustos, subida del precio de la vivienda, destrucción del entorno natural, empobrecimiento de la mayoría de la población, corrupción política, fraudes y delitos, ... ¿no es hora de ponerle coto?


Para terminar, una pregunta muy, muy ingenua: ¿Por qué en España la inmensa mayoría de presidentes de clubes de fútbol son constructores?


...Seguiremos reflexionando.

domingo, 19 de agosto de 2007

Receta para hacerse millonario


Bien, vamos, al estilo de estos libros de autoayuda que tanto proliferan últimamente en las estanterías de nuestras librerías, a dar unos cuantos consejos para que ustedes puedan hacerse con un sustancioso capital. Sólo un consejo preliminar: abandonen absurdos escrúpulos de conciencia. Los grandes hombres (algunos grandes hombres) han conseguido abandonarlos. Quizá tenía razón el inmortal Balzac: "Detrás de toda gran fortuna hay un crímen". Vamos pues con los consejos:




  1. Hágase político. Diga que el servicio público es su prioridad y la única razón de su existencia, pero aproveche para pulular por Ayuntamientos, Diputaciones, Gobiernos, Consejos, y demás centros de poder. Recopile información, haga amigos (aunque los odie), sonría, vístase pulcra y elegantemente. Corbata imprescindible. Recuerde: información, información, información y amigos, amigos, amigos. Aquí se empiezan a cocer importantes negocios.


  2. Tome decisiones que favorezcan el negocio: que hay un hospital bien situado, cerca de un gran parque, con buenas vistas, en un entorno privilegiado,... un hospital que, por poner un ejemplo, se llame Son Dureta, déjelo caer, niéguele cualquier mantenimiento, haga que luzca sucio e incómodo, satúrelo de pacientes que se sientan maltratados. El hospital empezará a declinar, a parecerse a la Casa Usher del fantástico Edgar Allan Poe.


  3. Diga que es imposible ya reformar el hospital, que las obras serán una incomodidad para los pacientes, y tome la decisión de construir un nuevo hospital en otra parte. Haga del nuevo hospital un centro de desarrollo urbanístico, construya equipamientos, viviendas, residencias de ancianos, etc. alrededor del mismo. Verá como las comisiones empezarán a acudir raudas a sus bolsillos.


  4. Ahora viene la jugada maestra: una vez construido y en funcionamiento el nuevo hospital, convenza a la gente de la inutilidad de las viejas instalaciones. Díga que su afán es el servicio público y dedique una pequeña parte de su superficie a parque (hay que cubrir las apariencias). Al fin y al cabo, no hace falta mucha porque ya hemos dicho que estaba al lado del parque de Bellver (¿o no lo habíamos dicho?).


  5. Remate la faena recalificando el resto de terrenos para la construcción de viviendas de "alto standing"; construya al lado centros comerciales y de ocio donde los ricos habitantes de las nuevas viviendas puedan gastar sus dineros.


  6. Una buena comisión en cada operación de intermediación y algún negocio directo (si bien es conveniente que se haga a través de testaferros) asegurarán que sus bolsillos se llenen de dinero caliente que podrán dedicar a otros negocios.

Recuerde que esta receta constituye únicamente un ejemplo. Su imaginación le permitirá encontrar múltiples ejemplos semejantes: la destrucción y reconstrucción de un barrio entero, la construcción de carreteras y autopistas (copando previamente los negocios auxiliares: canteras, transportes, maquinaria...), etc. Zola nos ofrece buenos ejemplos.


Y recuerde también que todos estos proyectos sólo tienen un único objetivo: el interés general, por supuesto, una buena atención sanitaria, una buena infraestructura de transportes que haga que se reduzcan los accidentes, etc. El hecho, totalmente accesorio, de que usted se llene de oro los bolsillos es un efecto colateral, sin más importancia para el interés general.


Y no se preocupe, que estos hechos no se van a agravar a raiz de la publicación de esta humilde receta, vienen ya siendo práctica habitual en nuestras sociedades.


Seguiremos reflexionando...

sábado, 18 de agosto de 2007

Especulación inmobiliaria

Ya tenía yo ganas de realizar una entrada en esta bitácora acerca de la especulación inmobiliaria, veamos:
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Los ánimos hastiados se volvían hacia los negocios y los placeres. Los que poseían algo desenterraban su dinero y los que no peseían buscaban por los rincones los tesoros olvidados...
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... desde los primeros días, sentía llegar esta oleada ascendente de la especulación, cuya espuma iba a cubrir... Se hallaba en el medio y medio de la cálida lluvia de escudos que caía a chorros sobre los tejados de la ciudad. En sus carreras continuas a través del Ayuntamiento, había sorprendido el vasto proyecto de la transformación de..., el plan de esas demoliciones, de esas vías nuevas y de esos barrios improvisados, de ese agio formidable a cuenta de la venta de terrenos e inmuebles, que encendían, en las cuatro esquinas de la ciudad, la batalla de los intereses y el resplandor del lujo a ultranza. Desde entonces su actividad tuvo una meta. Fue en esa época cuando se convirtió en un buen chico. Engordó incluso un poco, dejó incluso de correr por las calles como un gato flaco en busca de una presa. En su despacho era más charlatán, más cortés que nunca...
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El plan de fortuna... era sencillo y práctico. Ahora que tenía en sus manos más dinero del que nunca había soñado para comenzar sus operaciones, contaba con aplicar sus designios a lo grande. Conocía su... al dedillo; sabía que la lluvia de oro que edificaba sus muros caería más recia cada día. La gente hábil no tenía más que abrir los bolsillos. Él se había situado entre los hábiles, al leer el futuro en los despachos del Ayuntamiento. Sus funciones le habían enseñado cuánto se puede robar en la compraventa de inmuebles y solares; sabía cómo se revende por un millón lo que ha costado quinientos mil...; cómo se paga el derecho de forzar las arcas del Estado, que sonríe y cierra los ojos; cómo, haciendo pasar un bulevar por el vientre de un viejo barrio, se hacen juegos malabares, entre los aplausos de los engañados, con las casas de seis pisos... el cáncer de la especulación... un terrible jugador era que adivinaba más lejos que sus propios jefes el futuro de sillars y de yeso que le estaba reservado a ... habría podido profetizar el espectáculo que ofrecerían los nuevos barrios... En las calles, a veces, miraba ciertas casas con aire singular, como a viejas amistades cuya suerte, conocida sólo por él, le afectara profundamente.
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- Sí, sí, he dicho bien, más de un barrio va a fundirse, y quedará oro entre los dedos de la gente que caliente y revuelva la cuba... ¡Son idiotas, estas ...! Ni siquiera sospecha el ejército de piquetas que la atacará un día de éstos.
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¿Hablamos de Marbella?, ¿del caso Malaya?, ¿de Madrid?, ¿de Palma? No amigos. Estos fragmentos no los he escrito yo, ¡más quisiera! son de Zola en su recomendable obra La Curée, La Jauría. Hablan de la construcción de París durante el Segundo Imperio Francés, allá por los tiempos de Napoleón III, concretamente en 1.852. El libro data de 1.872. Pero la verdad es que estos párrafos podrían formar parte de una novela naturalista sobre cualquiera de nuestras ciudades de hoy en día.
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Ya seguiremos con este tema. Da para mucho...