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domingo, 16 de noviembre de 2008

De prescripciones y políticos


La prescripción es un instrumento que, al impedir que una persona pueda ser condenada por sucesos acaecidos largo tiempo atrás, garantiza la seguridad jurídica de los ciudadanos. No obstante, en el caso de los políticos, la prescripción supone un gran problema.

Veamos, un político, cuando tiene un cargo ejecutivo, dispone de mecanismos para interferir en la actuación de la justicia. Es más, incluso cuando dicho político ha dejado de ejercer su cargo, dispone de influencias personales e información privilegiada que hacen que pueda seguir interfiriendo con la actuación judicial.

En Mallorca tenemos el caso de Gabriel Cañellas, al que la Sala Segunda del Tribunal Supremo confirmó la comisión de un delito de cohecho, absolviendo, sin embargo, al mismo por haber prescrito dicho delito.

Ahora nos encontramos con el gobierno de Jaume Matas, que, supuestamente parece que era la cueva de Alí Babá y los cuarenta ladrones (lo de "supuestamente parece" es prudencia porque todavía no hay condenas firmes, aunque sí fuertes indicios). Parece que va a haber condenas para cargos inferiores, pero, los máximos responsables ¿serán condenados, verán sus delitos prescritos o serán inocentes? sólo el futuro lo dirá.

Pero sería una pena que, en caso de haber irregularidades, se produjeran absoluciones por prescripción.

No, en el caso de un político con cargo, el plazo para la prescripción debería iniciarse, por lo menos, en el momento de dejar el cargo y no en el momento de la comisión del delito, e incluso debería alargarse más por las influencias que pudiera haber tejido. No creo que ello estuviera en contra del principio de igualdad ante la Ley.

jueves, 27 de septiembre de 2007

Corrupción e impunidad


Interesante el Índice de Corrupción Internacional que ha presentado la organización Transparency International. Desgraciadamente, la corrupción es una de las causas fundamentales del atraso económico social de la mayoría de países del mundo: prácticamente toda África, Latinoamérica, y gran parte de Asia. Dejando de lado la posible discusión sobre la metodología del estudio, se me ocurren varias reflexiones:


  • ¿Quién proteje la corrupción?, ¿acaso los dictadores de toda especie, corruptos hasta la médula, guardan los frutos de su corrupción en un calcetín? No, esas fortunas están a buen recaudo en instituciones financieras occidentales, debidamente invertidas en bonos, acciones y otros productos financieros engrasando la economía y el desarrollo que tan orgullosos nos tiene. Claro que, hasta llegar ahí, pasa por otros negocios más lucrativos como el tráfico de armas, la droga, la corrupción occidental (que también la hay),... pero, al final, siempre es blanqueado y entrado en el circuito económico convencional. Todos lo sabemos, todos lo vemos... pero, ¿quién hace algo?

  • ¿Por qué los delitos económicos son tan benévolamente tratados? En primer lugar, no se persiguen como los delitos comunes, y en segundo lugar, las penas a ellos aplicadas no son, en general, lo duras que son las aplicadas a los delitos comunes. A ello le veo una cierta explicación: las leyes sólo contemplan dos tipos de pena: la prisión y las multas lineales, ninguna de ellas es adecuada para este tipo de delitos. Pero, ¿acaso la justicia no pude evolucionar?, ¿acaso no podríamos imponer penas de trabajos sociales durante 30 años con salarios mínimos?, ¿confiscaciones de un porcentaje del patrimonio?, etc.

  • Así pues, estos delitos quedan, en su mayoría impunes. ¿A quién beneficia dicha situación?, ¿por qué no se hace nada? Dejo estas preguntas al aire.

Y al hilo de lo dicho, ¿existe alguna pena más anacrónica e injusta que una multa? Veamos, 6.000 € por un delito no es la misma pena para alguien sin patrimonio y que cobre el salario mínimo que para el principal ejecutivo de una multinacional. ¿Es justo, pues, que a delitos iguales impongamos penas distintas? Hora es ya de que mejoremos el sistema, mediante multas proporcionales a la renta y patrimonio del delincuente.


Por cierto, hoy me han dicho que soy muy negativo y que ya es hora de que hable bien de algo pero... es que hay tantas cosas maravillosas en el mundo que me cuesta decidirme... pero, bueno, procuraré ensalzar algo.