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martes, 13 de enero de 2009

El poder del azar

Si esta mañana hubiera dormido cinco minutos menos, si me hubiera demorado a la hora de preparar el desayuno, si... a lo mejor no podría haber escrito este artículo porque me habría atropellado un coche, quizás, en este caso, usted habría salido de su casa cinco minutos antes (lo que tarda en leer este artículo), hubiera tropezado con una piel de plátano y se habría desnucado...

Si la mamá de Napoleón hubiera llegado diez segundos tarde aquel día, no se habría fijado en aquel hombre que, a su vez, la miraba... Napoleón no habría nacido, ni vencido en Austerlitz, ni sido derrotado en Waterloo, ... ni Abba habría compuesto su canción...

Si Hitler se hubiera afeitado el bigote aquel día, tal como pensaba...

A menudo menospreciamos el papel que desempeña el azar en nuestras vidas. Azar y selección natural son los motores de la evolución y ésta explica el estado de la vida en la tierra.

Asimov tiene una deliciosa novela menor que orbita sobre este tema: "Asesinato en la convención".

Ahora, los científicos acaban de demostrar experimentalmente que la evolución es un hecho único e irrepetible, y que, de darse las mismas condiciones iniciales para la aparición de vida en la tierra, la probabilidad de que ésta hubiera evolucionado del mismo modo a como lo ha hecho es ínfima.

¿Estamos determinados por el azar? Azar y determinación, dos términos antitéticos y, sin embargo...

viernes, 9 de enero de 2009

Democratización y justicia internacional

La democracia, en su forma moderna, se fue implantando gradualmente en el mundo a partir de la revolución inglesa, cuando en 1653 se publica el instrument of government, que establece las primeras limitaciones legales al poder real, y la idea se refuerza con la independencia de los Estados Unidos en 1766 y la revolución francesa de 1789, a partir de ahí, el mundo occidental se embarca en un proceso que, con paradas y marchas hacia atrás, conduce a la democracia actual tal y cual la conocemos, con todas sus limitaciones, pero que constituye, como decía Churchill el menos malo de los sistemas políticos.

Paralelamente, el derecho, plasmado en los distintos ordenamientos jurídicos se ha ido adaptando paulatinamente a efectos de recoger en su seno las concepciones democráticas de la vida.

Ahora bien, hay un campo en el cual ni la democracia ni el derecho han entrado en absoluto: las relaciones internacionales. Ello se refleja hoy, en todo su dramatismo, en el conflicto palestino-israelí, pero los ejemplos podrían ser abrumadores:
  • Ningún país elige democráticamente a sus representantes en organismos internacionales (la única excepción es el parlamento europeo, órgano de bastante bajo nivel de decisiones).

  • No existe ningún organismo internacional capaz de oponer resistencia a decisiones tomadas por la fuerza.

  • El Consejo de Seguridad de la Onu es un cachondeo sin ninguna razón de ser, con miembros permanentes y rotatorios (¿por qué?) y con derecho de veto por parte de los miembros permanentes (el mismo disparate que el medieval derecho de pernada).

  • El derecho internacional sencillamente no existe.

  • Los tribunales internacionales de justicia son totalmente inoperantes a efectos ordinarios (sólo se ocupan de casos flagrantes y aún con escasa operatividad).

  • Sigue funcionando el dicho de Napoleón: "Dios está del lado de los grandes batallones".

  • ...

Seguro que tardaremos siglos en conseguirlo, pero es urgente que este mundo se plantee ya la necesidad de una democracia y un derecho internacionales... son fundamentales para la supervivencia del planeta.

martes, 14 de agosto de 2007

No hay nada nuevo bajo el sol

Ya lo dice el Eclesiastés en tiempos de Ciro, el grande: No hay nada nuevo bajo el sol. Por cierto, que un día tenemos que hablar del Eclesiastés y del Cantar de los Cantares, dos de las obras cumbres de la literatura universal.


Veamos: un país, la mayor potencia económica y militar de la época invade a otro país. El invasor trae las ideas más avanzadas: libertad, igualdad, fraternidad, democracia, progreso,... y lo más adelantado de la civilización occidental. Los invadidos viven sojuzgados bajo una dictadura férrea, despótica, criminal. Atrasados, hundidos en el oscurantismo de una religión que se resiste con uñas y dientes a cada avance de la razón. Se enfrentan pues los principios de la civilización a los de las tinieblas, la luz a la oscuridad, el progreso y la civilización al atraso y la opresión, la democracia a la dictadura.


¿De qué estoy hablando?, ¿de Irak en el siglo XXI o de España en el XIX?, ¿de Sadam Hussein o de Fernando VII?, ¿de EE.UU. o de Francia?, ¿de Bush o de Napoleón?, ¿quiénes son los buenos y quiénes los malos?, ¿se puede exportar la democracia a la fuerza?, ¿se puede imponer la libertad a cañonazos? Definitivamente no existen los crímenes de guerra, eso es hipocresía, la guerra es el crimen. El mayor crimen.